Los chefs expertos coinciden: para que los huevos fritos queden jugosos y sean saludables, cambia «el aceite por un poco de agua»
La gran ventaja de emplear agua en vez de aceite, es convertir el huevo frito en un alimento saludable
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Los huevos son uno de los alimentos más versátiles y populares del mundo. La opción más clásica en todo el planeta es freírlos como comida rápida y sencilla de hacer. El método que se ha consumido tradicionalmente y que se ha visto tantas veces en series y películas requiere abundante aceite para crear esa marcada costra crujiente en la clara de huevo.
Sin embargo, numerosos chefs han coincidido en que esta técnica agrega una suma significante de calorías al plato. Los huevos son una gran fuente de proteínas que se incluye en muchas dietas; freírlos con aceite les quita ese estatus de saludable que recomiendan los nutricionistas.
Freír un huevo con agua
Muchos chefs optan por una opción más saludable sin renunciar al cocinado frito del huevo. Reemplazar el aceite por un poco de agua con sal en la sartén permite el cocinado frito con menos calorías y grasa, aunque cambia la textura en comparación con freírlo con aceite caliente.
La realidad es que la textura no es idéntica. El huevo frito con agua carece de la puntilla crujiente y el borde dorado característico de la fritura en aceite de oliva o de girasol. La yema puede quedar más líquida si se controla el tiempo de cocción, similar a pasar un huevo por agua. La gran ventaja, evidentemente, es la carga mucho menor de calorías al prescindir del aceite.
¿Cómo freír un huevo con agua?
Para realizar la fritura de un huevo con agua, el primer paso es calentar la sartén a fuego medio, añadir el aceite de girasol y dejar caliente durante un minuto antes de verter el huevo. El huevo se cocinará durante uno o dos minutos, hasta que la clara cuaje. Cuando se haya cuajado, se añadirá un poco de agua a la sartén, se tapará y se dejará reposar un minuto más, hasta que la yema quede con la textura al gusto.