Si Exteriores emitió el visado, que se expediente a sí mismo
Se conoce que como la Fiscalía de la Audiencia Nacional no ha hecho el suficiente ridículo con el mal llamado «caso Julio Iglesias», al tener que archivar la denuncia presentada por una muy feminista y progresista organización por una supuesta agresión sexual del artista a dos trabajadoras a su servicio, ahora es el Ministerio de Exteriores el que pretende buscarle las vueltas a nuestro cantante más internacional.
No le ha bastado al Gobierno de Pedro Sánchez que OKDIARIO haya desmontado el plan urdido contra Iglesias por eldiario.es, que ha venido relatando un «infierno» de agresiones sexuales y vejaciones por parte del cantante que se ha demostrado falso de toda falsedad: después de haber sufrido las supuestas agresiones sexuales las supuestas víctimas mandaron una serie interminable de mensajes telefónicos en los que le expresaban al cantante su cariño y afecto, como ha publicado nuestro periódico.
Pues bien, como la falsa denuncia por agresión sexual ha terminado por volvérseles en contra, resulta que el Ejecutivo de Sánchez, otra vez en colaboración con eldiario.es, pretende ahora expedientar a Julio Iglesias por traer, supuestamente, a sus trabajadoras desde la República Dominicana a España con visado de turista. Un delito, ya ven, de lesa humanidad. Pero, vamos a ver: si el consulado fue el que emitió el visado, que Exteriores se abra expediente a sí mismo.
Se trata de enredar, porque están escocidos tras el fiasco de la denuncia por agresión sexual que fue archivada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Y porque el Ejecutivo de Pedro Sánchez necesita desviar la atención tras la negligente gestión del Ministerio de Transportes que planea sobre el trágico accidente de Adamuz (Córdoba) en el que murieron 46 personas.
Y porque la corrupción sigue ahí, acechando al PSOE y a la familia de Pedro Sánchez. Y como no saben qué hacer pretenden estirar el mal llamado «caso Julio Iglesias» aunque el asunto no de más de sí. Y no se cansan. Cuando se trata de difamar son inasequibles al desaliento. El plan sigue siendo el mismo: tú denigra, que algo queda.