¿Por qué el programa del PSOE hace aguas en política exterior?

¿Por qué el programa del PSOE hace aguas en política exterior?

El papel de España en el mundo está pasando desapercibido en esta campaña electoral. A los españoles, en general, no parece importarles demasiado lo que ocurre más allá de nuestras fronteras. Por ello, los líderes políticos obviaron cualquier tipo de referencia a política exterior, seguridad y defensa o relaciones con otros estados en los debates electorales de la presente campaña electoral. Sin embargo, existen muchos condicionantes en el exterior para nuestra propia evolución en el medio y largo plazo que no deberían ponernos de espaldas al mundo. No podemos olvidarnos de cuestiones como la construcción de nuestra reputación global, nuestro papel en Europa, las amenazas a nuestra supervivencia y las relaciones con el resto de países.

El caso del programa del partido socialista es un brindis al sol. De las 300 páginas que componen el conjunto del programa electoral, menos de un 10% son para abordar cuestiones de política exterior. Resulta llamativo que Sánchez diga que vaya a combatir precisamente aquello en lo que ha convertido España durante su breve estancia en la Moncloa. El programa del PSOE defiende que España sea un actor y no un “mero espectador” en la política internacional. Cabría recordar el gol anotado por los británicos en el acuerdo de negociación de Brexit y en el que el gobierno socialista tuvo que conformarse con una carta del presidente de la Comisión Europea que no ofrecía ninguna garantía para el futuro por no ser de carácter vinculante. España con Sánchez al frente es mera “comparsa” en asuntos internacionales por pura dejadez y dejación de funciones a Francia y Alemania.

Si hablamos de política migratoria la gestión llevada a cabo por el gobierno de Pedro Sánchez ha sido negligente, oportunista y contraproducente. Su gobierno pasó de prometer papeles a diestro y siniestro, alcanzando acuerdos con ONGs que iban al rescate de inmigrantes en el Mediterráneo, a impedir a esas mismas ONGs hacer su trabajo. Durante el verano pasado, Sánchez se presentó ante la presidenta de Alemania, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, como el principal garante de que los inmigrantes antes iban a quedarse en territorio español que llegar a solo francés o alemán. La rebelión interna socialista en Andalucía a raíz de informaciones aparecidas en medios como OKDiario impidieron que los planes globalistas para España no se ejecutaran.

Porque la idea globalista que subyace en el programa del PSOE supone un grave error para nuestro país en el caso de una victoria de Sánchez con los independentistas y extrema izquierda. Por ejemplo, en el programa electoral se habla y se repite la palabra multilateralismo. El multilateralismo como instrumento de política exterior puede ser válido siempre y cuando no se secuestre a la opinión pública. Los socialistas quieren eliminar en el ámbito de las decisiones de la Unión Europea que los estados nacionales, representantes de los intereses de sus ciudadanos, puedan vetar cualquier decisión como ha sido tradicional. Lo que es bueno para Noruega no tiene porque serlo para nosotros, y menos que nos lo acaben imponiendo porque el partido socialista quiera acabar con esa clase de defensa de las posiciones nacionales.

¿Qué es lo que buscan los socialistas y Pedro Sánchez? Eliminar la exigencia de unanimidad en las políticas europeas, dotarle de mayor peso a los partidos políticos y, por tanto, a los lobistas. La politización de órganos supranacionales es un gran error, así se ha visto en otras organizaciones como el Consejo de Europa, pues en lugar de resolver los problemas entre países, los ha acrecentado. Por ello, también es una equivocación la propuesta que hacen los socialistas de crear una nueva Asamblea Parlamentaria en las Naciones Unidas. La ONU necesita reformas, sobre todo en su Consejo de Seguridad, pero ahora mismo lo que menos necesita es tener dentro a políticos que se dispongan a repartir credenciales de buenos y malos entre el resto de los estados, porque eso solo acabará mal. Llamativo también resulta la ausencia a cualquier referencia sobre políticas de defensa en el programa socialista sin ninguna alusión a la OTAN, o a algo vinculado a Trump. De hecho, esa es la última ocurrencia de Sánchez en su programa electoral, puentear al gobierno de EE UU y tender puentes de política exterior con sus diferentes estados.

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