El suegro de Sánchez intentó meter también tragaperras en sus prostíbulos y el Ayuntamiento le paró los pies
La familia de Begoña Gómez solicitó instalar máquinas recreativas con premio en el prostíbulo gay de la calle San Bernardo
La ambición empresarial de la familia de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se limitó a la explotación de servicios sexuales tanto heterosexuales como homosexuales en sus locales de Madrid. Documentos oficiales del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid revelan que el entorno del suegro de Sánchez, Sabiniano Gómez Serrano, también intentó instalar máquinas tragaperras al menos en uno de sus establecimientos, la sauna gay de la céntrica calle San Bernardo. Como desvela OKDIARIO, las autoridades le denegaron la autorización al constatar que el local no cumplía los requisitos legales.
La solicitud quedó registrada con fecha de 27 de marzo de 2001 ante la Dirección General de Atención al Ciudadano y Coordinación de los Servicios de la Consejería de Presidencia y Hacienda de la Comunidad de Madrid. Según el documento oficial, se presentó una «solicitud de autorización para la instalación de máquinas recreativas con premio en el establecimiento denominado SAUNA», ubicado en la calle San Bernardo, número 38.
La petición fue tramitada «conjuntamente por la Empresa Operadora inscrita en el Registro de Juego Seattle SL y por el titular del establecimiento», según consta en el escrito firmado el 31 de julio de 2001 por la entonces jefe de Área de Gestión del Juego de la Comunidad de Madrid.
Licencia denegada
Para resolver la solicitud, la Comunidad de Madrid requirió al Ayuntamiento un certificado que acreditase que el establecimiento se ajustaba «a lo dispuesto en el Decreto de 1998 por el que se aprueba el Catálogo de Espectáculos Públicos, Actividades Recreativas, Establecimientos, Locales e Instalaciones». Sin ese aval municipal, no podían autorizarse las tragaperras.
La respuesta del Ayuntamiento fue contundente. El informe del Negociado de Gestión de Industrias de la Junta Municipal del Distrito Centro, fechado el 25 de febrero de 2002, detalló los motivos del rechazo con minuciosidad burocrática.
En primer lugar, el local contaba con «Licencia de Apertura y Acta de Funcionamiento decretadas el 11.05.89 y el 08.06.89, respectivamente, para ejercer la actividad de Gimnasio-Sauna con bar». Sin embargo, como demuestran sentencias judiciales firmas y documentos policiales ahí se ejercía la prostitución.
Sin embargo, la cobertura legal del negocio sobre el papel era la de un gimnasio con sauna, no la de un local de ocio o entretenimiento donde pudieran operar máquinas de azar.
El propio titular del establecimiento había reconocido por escrito, en una contestación fechada el 27 de julio de 1988, que «la actividad de bar es complementaria de la principal, ya que solamente será utilizada por los clientes que utilicen nuestras instalaciones, no estando abierto al público en general».
Años después, en diciembre de 2000, el mismo titular ha aclarado «que la actividad de gimnasio es complementaria de la de sauna, siendo esta última la actividad principal». Esta pirueta administrativa —donde la actividad principal y la complementaria han ido permutando según convenía— no ha pasado desapercibida para los técnicos municipales. De hecho, en otro prostíbulo tuvieron que habilitar un jacuzzi de urgencia porque sólo había habitáculos para las prostitutas.
La conclusión del informe fue inapelable. Dado que «la actividad de sauna no está contemplada en el Catálogo» de espectáculos públicos, que la actividad de bar «se considera como asociada a principal», que el local «no es de pública concurrencia» y que «nunca se autorizó tal actividad asociada como un bar de copas», el técnico consideró «que no procede certificar que el establecimiento se ajusta a lo dispuesto en el Decreto». La resolución fue firmada por la entonces jefa de la Oficina Municipal.
Expediente archivado
El expediente fue archivado definitivamente el 15 de marzo de 2002. «Una vez enviada contestación a la Comunidad de Madrid, se dan por concluidas las actuaciones del presente expediente, remitiéndose al Archivo», reza la diligencia de cierre.
Los establecimientos vinculados a la familia Gómez Serrano han operado durante décadas bajo la sociedad San Bernardo 36 SL. El Tribunal Supremo sentenció ya en 2001 que en la Sauna Princesa —el local insignia de la familia, situado en la calle Mártires de Alcalá— «se ejercía la prostitución» y que el establecimiento «estaba acondicionado para el desarrollo de actividades de prostitución».
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid sentenció igualmente que se «realizaba una actividad de prostitución en las habitaciones del piso de arriba del propio local».
A lo largo de los años en funcionamiento, la Sauna Princesa acumuló al menos 27 denuncias y 9 inspecciones policiales, según un informe de la Dirección General de la Policía Municipal de Madrid. Los locales del entramado familiar también han sido objeto de reclamaciones de clientes por cobros abusivos y servicios sexuales nunca prestados, como ha revelado OKDIARIO.
El intento fallido de instalar máquinas recreativas con premio añade un capítulo más al proceloso historial de unos establecimientos del suegro de Sánchez que, bajo la fachada administrativa de gimnasios y saunas, han albergado actividades lujuriosas muy distintas a las que figuraban en sus licencias. Que además de la prostitución se pretendiese introducir el juego de azar sugiere una voracidad empresarial que, al menos en esta ocasión, encontró en la burocracia municipal un muro infranqueable.