La desconocida legumbre que solo existe en Aragón y sirve para hacer uno de los mejores guisos invernales de España
Cuando bajan las temperaturas, lo que apetece es un buen plato de cuchara que reconforte y que siente bien. Hay guisos muy conocidos en toda España, como el cocido madrileño o la fabada asturiana, pero otros, igual de sabrosos, quedan casi limitados a su territorio de origen y apenas salen de allí.
En Aragón se prepara uno de esos platos que no suele aparecer en revistas ni en redes sociales. Se cocina con una legumbre que pocas personas conocen y que, sin embargo, permite hacer uno de los guisos invernales más apreciados de la zona. Es sencilla, versátil y cada vez más difícil de encontrar.
Esta es la legumbre que solo se come en Aragón como uno de los mejores guisos invernales
Los boliches de Embún son una alubia blanca pequeña y redonda que se cultiva en la localidad de Embún, en el valle de Hecho, provincia de Huesca. Se trata de una variedad centenaria que apenas se produce fuera de esa zona del Pirineo aragonés.
Su principal diferencia frente a otras alubias está en la textura. Tienen una piel muy fina que no se desprende durante la cocción y resultan más suaves al comerlas. Además, a diferencia de la mayoría de legumbres, tradicionalmente no necesitan remojo previo, algo que facilita su preparación.
El cultivo es limitado y lo mantienen pocos agricultores del valle. Buena parte de la producción se queda en restaurantes y casas de la zona. Por eso es complicado encontrarlos en supermercados fuera de Aragón. Existen canales de venta directa y pequeños distribuidores, pero no es un producto habitual en grandes distribuidores.
Durante siglos llegaron a cruzar los Pirineos y tuvieron cierta fama en Francia. Hoy forman parte del catálogo Arca del Gusto de Slow Food, que protege alimentos tradicionales en riesgo de desaparecer. La falta de relevo generacional en el campo es uno de los problemas que condicionan su continuidad.
En cocina se preparan guisados con ingredientes básicos: agua fría, ajo, cebolla, laurel y, en muchos casos, algo de producto de matanza como jamón o chorizo. El resultado es un guiso contundente, pensado para el invierno y para jornadas frías en zonas de montaña.
Qué beneficios tiene comer boliches de Embún
Como cualquier alubia blanca, los boliches de Embún son una fuente relevante de proteína vegetal y de hidratos de carbono complejos. En 100 gramos en seco aportan alrededor de 17 gramos de proteína y una cantidad significativa de fibra.
Su contenido en grasa es bajo y destacan por su aporte de minerales como hierro, magnesio y potasio, además de vitaminas del grupo B. La combinación de fibra soluble e insoluble favorece el tránsito intestinal y contribuye a mantener niveles adecuados de colesterol.
También son saciantes. Un plato de boliches guisados aporta energía sostenida y puede formar parte de una dieta equilibrada. En el caso concreto de esta variedad, la piel fina y la textura más cremosa suelen hacerlos más fáciles de digerir que otras alubias más comerciales, aunque el efecto depende de cada persona y de la forma de cocinado.
Cómo hacer un guiso de boliches de Embún
Para preparar un guiso de boliches de Embún la clave está en la cocción lenta y en respetar el producto. Si son auténticos de Embún, pueden cocinarse sin remojo previo, aunque algunas personas prefieren hidratarlos unas horas.
Ingredientes para hacer guiso de boliches de Embún
- 500 g de boliches de Embún.
- 1 cebolla pequeña.
- 1 cabeza de ajo.
- 1 hoja de laurel.
- 1 punta de jamón o 2 trozos de chorizo dulce.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal.
- Agua.
Procedimiento para hacer guiso de boliches de Embún
- Lavar los boliches y colocarlos en una olla cubiertos con agua fría.
- Añadir la cebolla entera, la cabeza de ajo con un corte, el laurel y la carne si se utiliza.
- Calentar hasta que rompa a hervir y bajar a fuego suave.
- Cocer entre una hora y media y dos horas, según dureza del agua y de la legumbre.
- Ajustar de sal al final de la cocción.
- Añadir un chorro de aceite de oliva y dejar reposar unos minutos antes de servir.
El resultado es un guiso sencillo, propio de la cocina doméstica del Pirineo aragonés que normalmente le gusta a quien lo prueba.
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