Tenis: Roland Garros 2026

Demasiado Zverev para el Rafa Jódar de hoy, que cae con honores en Roland Garros

El alemán impone su autoridad y favoritismo para avanzar a semifinales de Roland Garros

El español firma un sobresaliente concurso y llena su mochila de aprendizajes para el futuro, que está en sus manos

Rafa Jódar Roland Garros

Resopla Zverev, que vivió por momentos contra las cuerdas. El jadeo fue primero de agobio y el segundo de alivio. Todos provocados por Rafa Jódar, que a sus 19 primaveras y con apenas medio año como tenista profesional, termina claudicando (6-7, 1-6, 3-6) tras poner contra las cuerdas al número tres del mundo, que a sus 29 años es un veterano en esto de la raqueta. Aquí termina el viaje, viajazo, de Rafa Jódar en Roland Garros. En cuartos de final en su primera participación.

Para Zverev el billete a semifinales, para Jódar lo demás. Se va con la cabeza alta y la mochila llena de aprendizajes. Mentalidad, confianza, partidos vertiginosos en las piernas… A Rafa Jódar todavía no le alcanza a Rafa, pero ha mostrado mimbres. El futuro está en sus manos. En contra de lo que manda el protocolo, el español no muestra ápice alguno del primerizo. Eran los primeros cuartos de final de Grand Slam para Rafa Jódar y se va con el pabellón bien alto tras haber ido a coronar el puerto fiel a su juego.

Agresivo, con personalidad y sin reparar en la magnitud del reto. Inapelable al servicio y fuerte al resto. Quebró a Zverev y se situó con saque para cerrar el set. Así, de primeras. Por el camino quedó la buena lectura del partido y los ritmos. Se le aparecían los fantasmas a Zverev, poco agraciado en las finales de Grand Slams. Es un tenista encorsetado por las circunstancias y las generaciones. Le ha tocado convivir con el Big Three primero -Nadal, Federer y Djokovic- y la irrupción de Alcaraz y Sinner después.

Y ahora aparece Rafa Jódar. Desesperaría a cualquiera. Por eso vive en tensión, porque su tenis imagina unos objetivos que la realidad le niega. Ha ganado todo tipo de títulos, entre ellos un oro olímpico, pero se le resiste el Grand Slam -ha claudicado en las tres finales que ha disputado- y su carrera oposita a ser la del mejor tenista de la historia sin un gran título en su vitrina. Sin embargo, este Roland Garros parece que está escrito para él. Sin Alcaraz por lesión y con Sinner y Djokovic acalorados y eliminados.

Tal vez sea esa propensión lo que ha provocado su mejor tenis. Tal vez también el vértigo le pasó factura a Rafa Jódar cuando sacaba para set. O seguramente fuera una amalgama de ambos intangibles. La realidad es que Zverev le devolvió el break y se apuntó la primera manga en el tie break. Fue su despertar. Se llevó ocho de los nueve siguientes juegos para embolsarse la segunda manga y encauzar la tercera. Sacó su versión premium, para desgracia de un Rafa Jódar que se resistía a hincar la rodilla.

Contestaba a los derechazos del alemán con dinamismo, pero no terminaba de alcanzar y poco a poco se fue imponiendo el favoritismo de Zverev. El marcador final rezuma una superioridad que no refleja la pista, donde Rafa Jódar durante varios momentos niveló las fuerzas. Se va de París lleno de enseñanzas. Sus golpes hacen daño, resiste cinco sets, sabe remontar, posee determinación… Rafa Jódar se despide de Roland Garros con la certeza de que volverá. El futuro está en sus manos.

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