Guisos invernales

Parecen judías, pero nada más lejos: el manjar de dioses que solo se come en Extremadura y en invierno

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Recreación de un guiso.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En invierno se busca un plato caliente, que dé calor de verdad y resulte contundente. En Madrid está el cocido, en Asturias la fabada destaca por muchas razones y, mientras tanto, Extremadura también cuenta con el suyo, aunque muchos no lo conocen.

A simple vista recuerda a las judías, pero no tienen el mismo sabor ni el mismo tamaño. Se añaden a muchas preparaciones tradicionales y encajan en cualquier guiso de invierno que pida cuchara.

Este es el delicioso manjar que sólo se come en Extremadura en invierno

El manjar típico de Extremadura son los cardillos silvestres, también conocidos como tagarninas. Esta verdura no es lo mismo que el cardo de huerta: no tiene pencas grandes ni hojas anchas. El cardillo crece bajo, se arrastra casi por el suelo y tiene pinchos

Se recolecta cuando la planta aún está tierna. En el campo se reconoce por su tono verdoso con matices rosados y por las flores amarillas que aparecen más adelante. Lo que llega a la cocina es el nervio central, limpio de hojas y espinas.

El sabor tiene un punto amargo, profundo y muy vegetal, que recuerda de lejos al espárrago triguero, pero con más carácter. Cuando se cocina bien queda tierno, firme y con buena mordida. En invierno, el punto está en hacerlos en caldo, con ingredientes sencillos. El resultado es un plato sabroso, intenso y muy reconfortante.

Esta es la receta de cardillos como se hace en Extremadura

En muchas casas de Extremadura los cardillos acaban en la olla de la forma más sencilla posible. Al final, no hace falta complicarse, un buen producto, fuego lento y poco más.

Ingredientes:

  • 350 g de cardillos limpios.
  • 300 g de garbanzos cocidos.
  • 1 patata mediana.
  • 1 chorizo.
  • 1 morcilla.
  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1 rebanada de pan de pueblo.
  • 1 cucharadita de comino molido.
  • 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal.
  • Agua.

Procedimiento:

  • En una cazuela amplia se pone un buen chorro de aceite de oliva y se dora la rebanada de pan por ambos lados. Se saca y se reserva.
  • En ese mismo aceite se añaden los ajos enteros y se doran ligeramente para que suelten el aroma. Se retiran.
  • Se incorpora la cebolla picada y se sofríe a fuego medio hasta que quede blanda y transparente.
  • Se añaden el chorizo y la morcilla en rodajas y se les da una vuelta corta, sólo para que suelten su grasa.
  • Se incorporan la patata chascada, los cardillos ya cocidos y los garbanzos escurridos.
  • Se remueve con cuidado para que se mezclen bien los ingredientes.
  • Se aparta la cazuela del fuego y se añade el pimentón para que no se queme.
  • Se cubre con agua caliente, lo justo para tapar el guiso.
  • En un mortero se maja el pan frito con los ajos y el comino, y se añade al guiso.
  • Se sala al gusto y se deja hervir a fuego medio unos 20 minutos, hasta que la patata esté tierna y el caldo haya ligado.

Este es un guiso que se suele comer tal cual, acompañado de pan. Reconforta y llena, justo lo que apetece cuando el frío aprieta.

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