Dulces

El postre que no faltaba en ningún restaurante español de los años 80 y hoy ha desaparecido de todas las cartas

Postre, dulce
Recreación de una tarta helada al whisky.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Después de una comida o a media tarde, el postre es uno de los momentos que más se disfrutan. Hay clásicos que nunca fallan, como la tarta de queso o la de chocolate. Pero en los años 80 había uno que aparecía en casi todos los restaurantes españoles y que hoy apenas se ve en las cartas.

Era un dulce contundente pensado para cerrar comidas largas. Se servía en porciones generosas y casi siempre llegaba a la mesa muy fría, con la superficie recién quemada. Esta es una de esas recetas que vale la pena volver a preparar.

Este es el postre que no faltaba en ningún restaurante español de los años 80

La tarta helada al whisky alcanzó su mayor popularidad entre los años 70 y 80 en España. Se ofrecía como alternativa «especial» frente a opciones más sencillas como el flan o el arroz con leche. Compartía protagonismo con otros clásicos de la época, como el pijama o la Comtessa.

Su expansión tuvo mucho que ver con la industria del helado. La marca Frigo la incluía en su catálogo desde 1947, lo que facilitó que llegara a restaurantes de todo el país en formato congelado y listo para servir. Eso garantizaba un resultado uniforme sin necesidad de una elaboración compleja en cocina.

La versión que se consolidó en España es una tarta helada. No es un bizcocho horneado con licor, sino una preparación compuesta por varias capas: base empapada en almíbar, crema helada aromatizada con whisky y cobertura de yema tostada. Ese acabado caramelizado en la parte superior es su rasgo más reconocible.

Durante años fue habitual verla en vitrinas de pastelerías y en las cartas de restaurantes de carretera, marisquerías y salones de bodas. No obstante, con el cambio de hábitos y la llegada de postres más ligeros, fue perdiendo presencia y hoy apenas se recuerda.

Así se hace el postre helado que triunfó en los 80

Hacer una tarta helada al whisky requiere algo de tiempo y organización. No es complicada, pero sí exige preparar varias partes y respetar el reposo en frío. Lo bueno es que el resultado compensa el esfuerzo.

Es una tarta pensada para compartir y cerrar una comida con un postre distinto a los que se ven habitualmente en las cartas.

Ingredientes para la tarta al whisky (molde de 20-22 cm)

Para la base y el almíbar:

  • 1 plancha de bizcocho genovés fino o 10-12 sobaos pasiegos.
  • 100 ml de agua.
  • 80 g de azúcar.
  • 60-90 ml de whisky

Para la crema helada:

  • 4 huevos tamaño L.
  • 100 g de azúcar.
  • 80 ml de leche entera.
  • 50 ml de whisky.
  • 6 hojas de gelatina neutra.
  • 350 ml de nata para montar (mínimo 35 % materia grasa), muy fría.
  • 40 g de azúcar glas.

Para la cobertura de yema:

  • 4 yemas de huevo.
  • 120 g de azúcar.
  • 60 ml de agua.
  • Azúcar extra para quemar

Para decorar:

  • Almendra crocanti o laminada tostada.
  • Nata montada al gusto.

Procedimiento para elaborar la tarta

1. Base y almíbar:

  • Hervir el agua con el azúcar durante unos minutos.
  • Retirar del fuego, añadir el whisky y dejar enfriar.
  • Colocar el bizcocho en el fondo de un molde desmontable y empaparlo bien con el almíbar.

2. Crema helada

  • Hidratar la gelatina en agua fría.
  • Separar claras y yemas. Calentar en un cazo las yemas con la leche y parte del azúcar hasta que espesen ligeramente, sin que lleguen a hervir.
  • Añadir la gelatina escurrida y el whisky. Dejar templar.
  • Montar la nata con el azúcar glas y reservar en frío. Montar las claras a punto de nieve con el resto del azúcar.
  • Mezclar la crema de yemas con la nata montada y, por último, incorporar las claras con movimientos suaves.
  • Verter sobre la base y congelar un mínimo de seis horas, mejor de un día para otro.

3. Cobertura de yema

  • Hervir el agua con el azúcar hasta obtener un almíbar ligero.
  • Batir ligeramente las yemas y añadir el almíbar en hilo fino sin dejar de remover.
  • Cocinar a fuego suave hasta que espese. Dejar enfriar completamente.

4. Montaje final

  • Extender la yema sobre la tarta ya congelada. Espolvorear azúcar y quemar con soplete hasta caramelizar.
  • Cubrir los laterales con almendra y decorar con nata montada.

Lo último en Gastronomía

Últimas noticias