El zasca a Irene Montero en un informe de Iglesias: «El feminismo genera reticencias»

Irene Montero
Pablo Iglesias e Irene Montero. (Foto: Europa Press)

El ‘Informe Juventud en España 2020’, elaborado por el Instituto de la Juventud (Injuve), organismo público adscrito al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 de Pablo Iglesias, y que ha sido presentado recientemente, recoge entre sus conclusiones que «el concepto ‘feminismo’ genera ciertas reticencias y no es tan cercano al colectivo joven como lo es la igualdad de género». Un aviso a la ministra de Igualdad, Irene Montero, que enarbola con insistencia ese término en sus frecuentes ataques a los hombres.

El informe señala como posibles causas «que el feminismo se concibe como una lucha ligada a la militancia en movimientos de base e, incluso, a consignas radicales». Pese a ello, sí se destaca que «la identificación con el feminismo por parte de las mujeres es muy elevada». Además, se precisa que los jóvenes «que se auto-ubican ideológicamente con el centro o la derecha tienen menos probabilidad de definirse como feministas». Un hecho que se considera «no es novedoso, dado que la literatura apunta la íntima conexión del movimiento feminista con las posiciones de izquierdas».

El informe recoge que «la población joven se siente mucho más identificada con la lucha por la igualdad de género que con el feminismo».

«Mientras que un 80% de ellas sí se identifica con la lucha del feminismo, tan solo el 54% de los hombres se sienten cercanos a esta reivindicación. En cambio, cuando se pregunta por la identificación con la igualdad de género, el grado de adhesión aumenta. Así, el 85% de ellas expresan que se sienten muy identificadas con esta lucha, y el porcentaje de los hombres que dicen sentirse muy cercanos aumenta hasta un 70%. Por lo tanto, se acredita que el concepto “feminismo” aún genera ciertas reticencias y no es tan cercano a los jóvenes como lo es la igualdad de género», concluye.

Consentimiento

En otro momento, se analiza el comportamiento de los jóvenes en relación al «consentimiento» en las relaciones sexuales, un concepto de actualidad por la conocida como ley del ‘sólo sí es sí’ elaborada por Irene Montero. La conclusión es llamativa: «Tratar de identificar el consentimiento y sus límites entre jóvenes no es una cosa sencilla».

Bajo el epígrafe ‘El reto de capturar la ausencia de consentimiento en las relaciones sexuales’ el informe explica que «se ha buscado tratar de ajustar esta problemática una pregunta que pudiera capturarla optando por una fórmula lo más sutil posible: Como probablemente sepas, hay veces en que las relaciones sexuales no son consentidas incluso con personas que conoces. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones se ajusta más a tu realidad?». Las preguntas son las siguientes: «En mis relaciones sexuales sólo he hecho cosas que me apetecía», «quería tener una relación sexual con esa persona, pero hice cosas de las que no estaba convencida o convencido y luego me sentí mal» y «he tenido relaciones sexuales que no habría querido tener».

La conclusión es que «tres de cada cuatro jóvenes apuntan que en sus relaciones sexuales han hecho aquello que les apetecía. Sin embargo, casi un 10% apunta que ha tenido relaciones sexuales que no habría querido tener y un 8% que ha hecho cosas durante la relación sexual de las que no estaba convencida/o y luego se sintió mal».

«Los hombres señalan 8 puntos más la categoría de “relaciones sexuales que les apetecían”. Por el contrario, las mujeres prácticamente doblan en la categoría de “haber hecho cosas durante el encuentro sexual de las que no estaba convencida”. También es ligeramente superior el número de mujeres que declaran haber tenido relaciones sexuales que no habrían querido tener».

Cabe recordar que, recientemente, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) expresó su rechazo a la definición del consentimiento expreso recogido en la ley de Irene Montero.

En el dictamen, los jueces estiman que la obligación de que el consentimiento sea expreso, concluyente e inequívoco por parte de la víctima de delitos sexuales puede comportar una «inversión de la carga de la prueba».

El anteproyecto indica que «se entenderá que no existe consentimiento cuando la víctima no haya manifestado libremente por actos exteriores, concluyentes e inequívocos conforme a las circunstancias concurrentes su voluntad expresa de participar en el acto».

El problema, alertaban los vocales del CGPJ, no es conceptual, sino de prueba: «Se estarían alterando de modo sustancial las normas sobre la carga de la prueba en el proceso penal, con riesgo de afectación del principio de presunción de inocencia».

Además, a su juicio, no se evitará con esa definición la denominada «victimización secundaria», ya que los interrogatorios girarán sobre el modo en que la víctima suele prestar su consentimiento sexual, para determinar que en el caso en cuestión lo hubo.

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