Vuelven las caceroladas en Galapagar ante el casoplón de Iglesias y Montero blindado por la Guardia Civil

Galapagar es una fiesta. Decenas de personas se han vuelto a congregar este sábado en las inmediaciones de la mansión del vicepresidente Pablo Iglesias y la ministra Irene Montero para protestar por la gestión del Gobierno de la crisis del coronavirus.

Cubiertos con banderas españolas, todas perfectamente constitucionales, los manifestantes han protagonizado una sonora cacerolada. No han podido acercarse al casoplón de Iglesias y Montero, porque está completamente blindado por varias unidades de la Guardia Civil.

Los manifestantes han exhibido pancartas con lemas como «Al coleta le mola la ETA» o «Cuando la izquierda pierde intenta destruir el país, cuando gana lo consigue«. También exhiben camisetas con el lema «Sánchez vete ya» y los carteles de Alvise Pérez que muestran al presidente Pedro Sánchez como el Gran Hermano de 1984.

Ante la atenta mirada de la Guardia Civil, los miembros de la protesta no se han detenido ni un sólo momento: recorren la Avenida Ríomonte de La Navata tocando la cacerola, mientras algunos profieren gritos de «Viva España» y «Gobierno dimisión«.

En las inmediaciones de la mansión de Iglesias todavía permanece un cartel abandonado por sus partidarios en una reciente visita: «Irene y Pablo fuerza, no os dejaremos solos«.