PNV y PSOE permiten en el Ayuntamiento de Bilbao una pancarta que exige echar a la Guardia Civil

Bilbao
La pancarta contra la Guardia Civil colocada en el balcón de un edificio del Ayuntamiento en el Casco de Bilbao.

El Ayuntamiento de Bilbao, gobernado por el PNV y los socialistas del PSE, ha permitido colocar en la fachada principal de uno de sus edificios municipales un cuartel que exige echar de la ciudad a la Guardia Civil.

El secretario general de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), Alberto Moya, ha denunciado la presencia de este cartel en el balcón de la oficina municipal del distrito del Casco, precisamente coincidiendo con la celebración de la Semana Grande de Bilbao.

La pancarta lleva el lema "¡No os queremos! ¡Ni os necesitamos! Altsasu, Manada, tortura". Está ilustrada con una imagen de un tricornio volando, como expresión de propósito de echar a este cuerpo del País Vasco.

El Ayuntamiento de Bilbao, que permite que este cartel cuelgue de uno de sus edificios públicos, está presidido desde las elecciones municipales de 2015 por Juan Mari Aburto, que alcanzó la alcaldía mediante un pacto con el Partido Socialista de Eiskadi (PSE). Con anterioridad, Aburto fue consejero de Empleo del Gobierno vasco.

La agresión a dos guardias civiles y sus novias en un bar de Alsasua, el 12 de octubre de 2016, también vino precedida por una campaña de los proetarras de Bildu para echar de Navarra a la Guardia Civil.

En la sentenci dictada el pasado 1 de junio, la Audiencia Nacional impuso a los ocho detenidos por estos hechos penas de entre dos y 13 años de cárcel, como autores de varios delitos de atentado a los agentes de la autoridad, lesiones, desórdenes públicos y amenazas.

La Sección Primera de la Sala de lo Penal descartó finalmente tipificar la agresión como un delito de terrorismo, como defendía la Fiscalía, pese a apreciar la “notabilísima gravedad de los hechos”. La sentencia considera probado que un grupo de 25 personas dirigió a los agentes y sus novias expresiones como "os vamos a matar por ser guardias civiles", "hijos de puta" y "esto os pasa por venir aquí", antes de comenzar a golpearles.

Los magistrados constatan que el ataque responde a un clima de "radicalización, animadversión e intolerancia" contra la Guardia Civil, cuyos agentes fueron agredidos por motivos ideológicos, "en razón a su profesión".

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