Dimisión Màxim Huerta

Sánchez a Huerta antes de nombrarle: “¿Has tenido problemas con el fisco?; “No, presidente”

Màxim Huerta
Màxim Huerta, exministro de Cultura y Deporte. (Foto: EFE)
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Màxim Huerta ocultó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sus problemas con el fisco, que este miércoles le han obligado a dimitir como ministro de Cultura tras apenas seis días en el cargo.

Huerta no informó ni a Sánchez ni a Iván Redondo, su mano derecha y director de Gabinete, de ninguna incidencia con Hacienda en su vida laboral, pese a que ésa era una pregunta clave en las reuniones que ambos mantenían con los posibles ‘ministrables’.

En las conversaciones con Huerta, antes de su designación, se le planteó sin retórica:  “¿Has tenido problemas fiscales o con la Justicia?”. Él respondió rotundo: “No”.

Sánchez y su director de Gabinete, Iván Redondo, preguntaron directamente a Huerta por posibles problemas con Hacienda antes de su designación. Él negó.

En realidad, el ya exministro ocultaba una condena de 2014, y ratificada el año pasado, por defraudar a Hacienda 218.322 euros empleando una sociedad-Almaximo Profesionales de la Imagen S.L.- para cobrar su sueldo como presentador en El programa de Ana Rosa de Telecinco. El fraude corresponde a los ejercicios fiscales de 2006, 2007 y 2008, por los que la Agencia Tributaria le reclamó 365. 939 euros.

Dos reuniones en La Moncloa

La polémica le estalló a Huerta saboreando aún las mieles de su incursión ministerial. Conocida la noticia, y a primera hora, el aún ministro se desplazó a La Moncloa para dar explicaciones al presidente: le ratificó su inocencia y defendió también que se trataba de un asunto del pasado y ya resuelto, por el que, consideraba, no tendría que dimitir.

Explicó a Sánchez que lo que le había pasado a él era lo mismo que a tantos otros colegas de la profesión, un “cambio de criterio de Hacienda”. Esto es, según Huerta, que hasta un cierto momento se podría utilizar una sociedad para declarar los ingresos de las profesiones artísticas, pero más tarde dejó de ser legal para la Agencia Tributaria. Un comportamiento que hizo que, en lugar de tributar en el IRPF a tipos de hasta el 48%, lo hiciese en Sociedades a un tipo menor, del 25%.

Sánchez dejó caer a Huerta tras conocer que había pasado como gastos deducibles los de su apartamento en la costa de Almería.

Esa fue la misma versión que dio en su única entrevista de todo el día, en Onda Cero, donde exhibió, convencido, su intención de seguir al frente del ministerio.  “Este asunto no es como ministro. Fue como Màxim Huerta y me pasó como a tantos periodistas y creadores ante un cambio de criterio de Hacienda, hice los pagos correspondientes y se acabó. No hubo mala fe, no oculté nada. Estoy al corriente de mis obligaciones fiscales”, insistió.

Explicó también que a primera hora tranquilizó a Sánchez, y le aseguró que su situación estaba libre de sospecha y ya regularizada. Pese al escándalo, y con la opinión pública y la oposición ya volcanizada y pidiendo la dimisión, el presidente le creyó y consideró  zanjado el asunto. La sentencia, sin embargo, advertía de que “aunque es legítimo la interposición de sociedades profesionales, no lo es la creación de sociedades con la única finalidad de eludir parte de la carga fiscal sin aportar nada a la actividad que realiza el único socio, que las ha constituido y que las administra”.

El apartamento de la playa, insostenible

Faltaba un dato, definitivo, por conocer, y del que Huerta no informó a Sánchez en esa primera reunión de este miércoles en La Moncloa: que había pasado como gastos deducibles de la “actividad artística” que realizaba en Madrid la compra y mantenimiento de un apartamento costero en Alicante, en concreto en una zona residencial de la playa de El Albir, donde veranea desde hace años. Según la sentencia, el exministro de Cultura coló a Hacienda más de 300.000 euros de gastos que no tenían justificación para el fisco, “engrosando indebidamente el capítulo de gastos”.

Este hecho fue la puntilla a una situación que a lo largo del día se había ido tornando insostenible y llevó a Sánchez a reconsiderar su apoyo, con las críticas arreciando ya en privado entre las filas socialistas.  A primera hora de la tarde, Huerta se desplazó de nuevo a La Moncloa, donde se cerró su renuncia. 

Poco después, el ministerio convocó a los periodistas por sorpresa a una comparecencia, a las seis, que se retrasaría una hora. Sin admitir preguntas, y leyendo a medias unas notas manuscritas, el periodista hizo oficial su dimisión, ya cantada. En la intervención, muy bronca, se declaró víctima de una “jauría”, criticó una “sociedad ahogada por el ruido donde las explicaciones no tienen cabida” y reprochó una operación para “minar el proyecto de regeneración y transparencia del presidente Sánchez”. “Y no voy a permitirlo, porque corren nuevos tiempos. Los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha les salpique”, dijo, visiblemente afectado.

Al terminar, los periodistas intentaron preguntarle, sin éxito. “¿Avisó al presidente Sánchez de sus problemas pasados con Hacienda?”, le lanzó un informador. La cuestión quedó en el aire, sin respuesta.

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