Japón quiere volver a ser la tercera economía mundial según los analistas

Japón brexit
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe (Foto: REUTERS).

Desde su  entrada en el banco central de Japón como Gobernador, el 20 de marzo de 2013, la política por parte de Haruhiko Kuroda, responsable del principal ente económico japonés, se ha dirigido a implementar políticas totalmente expansivas dentro del país nipón.

Kuroda se ha convertido en el brazo ejecutor de Shinzo Abe, que bajo el programa Abenomics, ha marcado la economía japonesa durante todo su mandato, y que la continuará marcando en el medio plazo.

Los movimientos han sido variados y de magnitudes siempre contundentes, con una política expansiva sin precedente alguno que ha llevado a poner en serias dudas la posible capacidad de absorción que tenía la economía japonesa para digerir tantos yenes, en las múltiples formas en las que se ha inyectado liquidez y se ha comprado deuda.

Así lo consideran los analistas de X-Trade Broker que piensan que esta mencionada política ha tenido claros efectos positivos dentro de determinados mercados, principalmente en la renta variable japonesa, en la que se ha podido comprobar como el Nikkei 225 (el selectivo japonés equivalente a nuestro Ibex) se ha revalorizado desde el inicio de su mandato más de un 60%. También se ha comprobado como las transacciones comerciales se han visto favorecidas por la depreciación del yen, cayendo un 1% la divisa e incrementándose su balanza comercial un 0.2%, en un país que siempre ha sido un gran exportador.

Las actuaciones de estímulo monetario sin precedentes han marcado la economía japonesa siendo el gran objetivo del BoJ establecer también límites de rendimiento dentro de la emisión de sus propios bonos. El sobrecontrol del ente económico japonés ha marcado una clara modificación de los tipos de interés para variar la propia deuda intentándola modificar al alza para un beneficio de sectores básicos como los bancos japoneses, muy tocados por la crisis financiera mundial.

Los tipos de interés siguen siendo negativos, lo que desata la incógnita de qué ocurrirá con los tipos que dependerá de hasta dónde llegue la actuación del Banco Central de Japón. Algo que es una absoluta incógnita. Por cierto, la misma que se cierne entorno al BCE que nunca encuentra el momento de dejar de darle a la manguera, comenta a OKDIARIO expertos en la materia.

La manga ancha a la hora de implementar, sin ningún tipo de restricción, políticas expansivas desata serias dudas en el largo plazo. Pero el objetivo perseguido es bastante claro, un incremento de la tasa de inflación que desate nuevos estímulos económicos que vengan de los propios actores principales y no de un sistema intervencionista. El objetivo del 2% aún está muy lejos dentro de una economía que ,actualmente , es la que más incertidumbres despierta principalmente por la magnitud de sus actuaciones.

La versatilidad de actuaciones por parte del BoJ, ha sido la más flexible que se ha conocido dentro de una época en la que las políticas intervencionistas han sido el principal foco de interés.

Así las cosas otros analistas lo que apuntan es que Japón quiere intentar volver por sus fueros. En los 90 llegaron a ser la tercera economía del mundo tras USA y China. Primero les pasó Europa y después cayeron en un pozo del que es muy difícil salir. Las apuestas que han realizado en materia monetaria han sido arriesgadas, pero el consenso del mercado apunta que debido a la nueva coyuntura mundial, no se situarán en el podium de los tres primeros pero van a volver a ser considerados un lugar de referencia. Algo que antes no sucedía. Más ahora, que el Primer Ministro Nipón ha visto en Donald Trump un aliado perfecto para mantener a raya las ansias de sus vecinos chinos y la imparable ascensión de competidores en la región como por ejemplo Corea del Sur. Su astucia y sobre todo, cómo reaccionen sus más de 127 millones de habitantes para dinamizar el consumo será clave a la hora de la consecución de sus objetivos.

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