CRISIS DE RELEVO GENERACIONAL EN LOS OFICIOS

En España hay lista de espera para contratar a estos profesionales: “Tenemos un gran problema”

La paradoja del mercado laboral: sobran clientes, faltan manos cualificadas

El vacío generacional en oficios como la electricidad dispara las listas de espera y amenaza la continuidad de los pequeños negocios

Una pastelera española revela su truco para tener éxito en el negocio: «Así es como tus clientes te van a conocer»

electricista
El electricista, un oficio en peligro de extinción.

La falta de mano de obra cualificada en sectores técnicos está llevando al límite a los profesionales autónomos. Ricardo, un electricista con más de 10 años de experiencia, advierte sobre una situación insostenible: mientras la demanda de reparaciones y reformas no deja de crecer, la ausencia de jóvenes dispuestos a aprender el oficio genera esperas de semanas para los clientes y una sobrecarga de trabajo alarmante para los veteranos.

La paradoja del mercado laboral: sobran clientes, faltan manos

A pesar de las cifras de desempleo juvenil, sectores fundamentales como la electricidad se enfrentan a un vacío de personal sin precedentes. Ricardo, profesional del sector con 38 años de edad, es el reflejo de una realidad que afecta a toda España. Según relata, su agenda está colapsada, no por falta de eficiencia, sino por la imposibilidad de delegar tareas. «El gran problema es que no hay trabajadores», lamenta el electricista, quien asegura que las listas de espera para cualquier pequeña intervención en el hogar o en comunidades de vecinos se extienden ya durante varias semanas.

Esta escasez de relevo no solo afecta a la rapidez del servicio, sino que pone en jaque la continuidad de pequeños negocios que han sido el sustento de la economía local. Los clientes, resignados, deben esperar turnos que antes eran impensables para averías que no son de urgencia inmediata, evidenciando que los oficios manuales están perdiendo el pulso ante otras salidas profesionales menos sacrificadas físicamente.

El fin de una era: un oficio que se queda sin herederos

Ricardo lleva 20 años recorriendo domicilios y empresas, pero mira al futuro con preocupación. El problema no es solo la cantidad de trabajo, sino la falta de vocación en las nuevas generaciones. Para este profesional, el oficio de electricista requiere una formación y una dedicación que pocos jóvenes parecen estar dispuestos a asumir hoy en día. Esta «brecha de habilidades» está creando un embudo en el que los profesionales senior se ven obligados a prolongar su vida laboral ante la falta de alguien a quien pasar el testigo.

La situación es crítica: si no se incentiva la formación técnica y se dignifican los oficios tradicionales, el colapso del servicio será total cuando la generación de Ricardo se jubile.

Por ahora, la realidad para los usuarios es clara: contratar a un buen profesional técnico se ha convertido en un lujo que requiere, por encima de todo, paciencia.

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