ENCUESTA DEL INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (INE)

La carga fiscal sustituye a la morosidad como la principal preocupación de las empresas españolas

Impuesto de Sociedades
Impuestos. Foto: iStock Images

El factor más negativo para la evolución de las empresas españolas ya no es la morosidad, sino la elevada carga fiscal que deben soportar las compañías como consecuencia del desarrollo de su actividad. Impuestos, tasas y barreras burocráticas a la apertura de nuevos negocios son los factores que más preocupan a los emprendedores.

Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que recoge las opiniones que tienen los agentes económicos en todo el territorio nacional y que contempla la totalidad de los sectores de actividad.

En concreto, un 31% de las empresas consultadas indica que el aspecto que afectó más negativamente a su negocio durante el pasado año fue la fiscalidad, frente al 26,7% que consideraba lo mismo un año antes. Un factor que explica este aumento es que la encuesta se hizo en la última parte de 2016 cuando el Gobierno aprobó la normativa que reformaba el Impuesto de Sociedades endureciendo el sistema de pago fraccionado.

Esto supone un importante cambio, ya que en 2015 las empresas señalaron a la morosidad como el aspecto más negativo para sus negocios. Sin embargo, con los citados cambios en el Impuesto sobre Sociedades, la fiscalidad ha pasado a primer plano y se ha convertido en el aspecto más desfavorable para la actividad empresarial.

La segunda mayor preocupación es el entorno macroeconómico (27,2% frente al 28% de 2015), la morosidad (27% frente al 30,7%), la regulación económica (25,7% frente al 25,6%), la demanda de sus productos (25,5% frente a 28,2%) y la disponibilidad de financiación (18,3% frente al 21,5% de 2015).

Con un porcentaje del 13% se citan los costes judiciales, el precio de la materia prima y la eficiencia del mercado de trabajo, mientras que los aspectos que menos impacto negativo tuvieron sobre el negocio fueron las infraestructuras (9,1%), la adecuación del capital humano (8%) y la insuficiencia de equipamiento (7,6%).

Los impactos más favorables en el negocio vinieron de la mano de la demanda de sus productos (15,3% frente al 16,3% de 2015), el entorno macroeconómico (12,4% frente al 14,4%) y la disponibilidad de financiación (10,3% frente al 11,6% de 2015).

Para las pequeñas y medianas empresas la fiscalidad también es el componente más negativo para su negocio, mientras que para las empresas de 200 a 999 asalariados y de más un millar de asalariados lo es el entorno macroeconómico.

 

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