El Al-Nassr de Cristiano Ronaldo se enfrenta al equipo más misterioso de Asia
Hoy se juega quizás uno de los partidos más extraños del actual mundo del fútbol. El Al-Nassr de Cristiano Ronaldo, lleno de estrellas como João Félix, además de su entrenador Jorge Jesús. Sin Cristiano, los jugadores de Al Nassr aterrizaron ayer en Ashgabat, la capital de Turkmenistán, para disputar hoy un partido contra el FC Arkadag en la Champions League 2 (parecida a la Europa League), en Asia Central.
El país es uno de los más aislados del mundo, pero por otro lado es el país que posee la cuarta mayor reserva de gas natural del mundo. El equipo FC Arkadag es el club del antiguo presidente del país, Gurbanguly Berdimuhamedov, quien, antes de dejar el poder a su hijo (Serdar) en 2022, decidió crear una nueva ciudad cerca de la actual capital del país. En esta nueva ciudad, como no podía ser de otra manera, instaló también un club de fútbol llamado Arkadag.
Siendo el nuevo club de la «familia gobernante» en un país autoritario, los mandatarios se pasearon por otros clubes como por una tienda de dulces, para captar a los mejores jugadores de cada club de la liga local. Y para completar esta situación tan peculiar, desde su debut en la liga profesional del país, el club no ha perdido ni un solo partido.
Esta peculiaridad no solo existe en el fútbol del país. Turkmenistán es el país donde el presidente construyó en 2020 una estatua gigante de 19 metros de puro oro en memoria de su perro, en plena autovía de la ciudad. Ashgabat, la capital del país, además ostenta el récord Guinness por la mayor concentración de edificios revestidos de mármol blanco, con más de 540 estructuras cubiertas por más de 4,5 millones de metros cuadrados de mármol blanco.
La ciudad es también conocida como una «ciudad fantasma» porque en los edificios nuevos no vive nadie, ya que el presidente no quiere ensuciarlos. Y si pensaste que esto es poco, la ciudad es también llamada «ciudad blanca», ya que todos los coches deben ser de color blanco por orden del presidente. Solo el presidente y su entorno íntimo pueden tener coches de otro color.
Sí, aquí se disputará hoy el partido en la fase eliminatoria de la Copa de Asia 2. Para el pueblo turcomano será un momento poco habitual de ver extranjeros. Es uno de los países más aislados del mundo, debido a que el Estado deja entrar a muy pocos turistas al país, aunque el ano pasado anunciaron planes de abrir sus puertas más para las turistas. Y si eres uno de los «afortunados» en obtener un visado de turista, te darán un guía personal que te acompañará durante toda tu estancia en el país.
Con toda su riqueza, el país no es como Dubái o Doha, la capital de Catar, que a pesar de su riqueza en petróleo y gas hacen todo lo posible para atraer turistas a su país. Turkmenistán opta por otra estrategia. El país es, desde su independencia de la Unión Soviética, un actor clave para las necesidades de gas de Rusia y China. El 60 % de sus exportaciones va hacia Oriente, a China, y el resto mayoritariamente a Rusia.
Hace dos meses, en diciembre, Turkmenistán albergó el llamado «Peace Forum», al que asistió Vladimir Putin para reforzar los lazos con el país. En este foro también estuvieron presentes el presidente de Turquía, Erdogan, y el presidente de Irán, Pezeshkian, dos países con los que Turkmenistán tendrá que jugar su partida de ajedrez de forma sutil. Turkmenistán forma parte de la Organización de Estados Túrquicos (OTS), liderada por Turquía, que engloba países con lazos históricos con Turquía.
A través de esta organización, Erdogan tiene la ambición de ser el puente de una futura línea de transporte de gas desde Turkmenistán hacia Europa. Esto permitiría a Turkmenistán diversificar su dependencia de Rusia y China. En esta misma línea de diversificar sus rutas de exportación, el país lidera el gigantesco proyecto TAPI (Turkmenistán–Afganistán–Pakistán–India), que consiste en construir un corredor de transporte a través de Afganistán, Pakistán e India para así exportar su gas a un nuevo mercado de más de mil millones de personas. Sí, cuando el dinero «habla», hay pocas interrupciones… excepto cuando hay fútbol. Y el mundo del fútbol actual se dirige por dónde van los corredores de gas y petróleo, incluso hasta donde hay una estatua de un perro de puro oro.