La cruda confesión de Araujo y su baja por depresión: «Llegaron a desear la muerte a mis hijas»
Ronald Araujo se abre en canal para narrar cómo superó su depresión durante esta temporada en el Barça: su familia y entorno, claves
Araujo recupera la sonrisa en el Barcelona
Ronald Araujo ha puesto voz, por primera vez de forma tan directa, a uno de los episodios más delicados de su carrera profesional en el FC Barcelona, detallando cómo fue todo el proceso que inició con ansiedad y que terminó derivando en depresión, obligándole a detenerse en pleno curso de la temporada para priorizar su salud mental.
El defensa azulgrana estuvo sin competir entre el 29 de noviembre y el 11 de enero. Durante ese periodo, y con el consentimiento del club, se desplazó a Israel en un viaje personal que él mismo define como decisivo para su recuperación.
«Fue un viaje muy personal. Soy cristiano y fui a un lugar con mucha historia para el cristianismo, necesitaba tener ese tiempo de paz, de soledad y de estar tranquilo. Me sirvió muchísimo, pude estar tranquilo, me dio mucha paz, tuve las respuestas que quería y me dio las ganas de afrontar lo que venía por delante. Fue un viaje muy lindo para mí», relata el futbolista del Barcelona.
En la entrevista concedida a Mundo Deportivo, Araujo explica que necesitaba alejarse del entorno habitual, buscar tranquilidad y reencontrarse consigo mismo en un lugar con un profundo significado espiritual para él y no esconde que la fe fue un elemento determinante en su proceso de recuperación para superar la depresión. Para él, «ha sido la clave», ya que le permitió comprender «por qué estamos aquí».
Punto de inflexión de Araujo y la depresión
El verdadero punto de inflexión que le llevó a detenerse llegó tras el Chelsea-Barça de la Champions League disputado en Stamford Bridge. Ronald Araujo fue expulsado por doble amarilla en la primera parte y el equipo azulgrana acabó cayendo por 3-0. Aquella noche marcó un antes y un después.
«En el momento, con la adrenalina, te vas para afuera. Te sentís triste, pero después, cuando termina el partido, se te cae todo arriba. Yo ya sentía que no estaba bien, esa es la verdad, pero por inercia uno intenta seguir, y a veces necesitas ayuda», confiesa.
El defensa reconoce que llevaba mucho tiempo conviviendo con un problema que se fue agravando con el paso de los meses: «Llevaba un año y medio con ansiedad que se volvió depresión, y estaba jugando así. Eso no te ayuda, porque en la cancha no te terminas de sentir tú».
Araujo aclara que nunca se planteó abandonar el fútbol, pero sí entendió que debía detenerse tras pasar por la ansiedad y depresión: «Te planteas muchas cosas, pero no fue la idea. Porque yo siempre soñé con jugar al fútbol, desde chico». Sin embargo, admite que las circunstancias le llevaron a perder parte de la ilusión: «Aunque cuando pierdes un poco esa ilusión por las situaciones que pasas, uno se frustra».
El uruguayo también pone el acento en la dimensión humana que existe detrás del futbolista profesional: «Al final somos personas más allá de futbolistas. No todo es dinero, no todo es fama. Uno también sufre por las cosas que pasan dentro de la cancha. Somos afortunados por hacer lo que hacemos, sí, pero está la persona, están los sentimientos». Además, agradece el apoyo recibido por la gente durante su parón: «Agradezco a la gente porque vi mucho el apoyo en ese tiempo que decidí parar y eso ayuda».
Deco fue el primero al que se lo comunicó
El primer dirigente del club al que comunicó su situación fue el director deportivo, Deco: «Le agarró un poco por sorpresa, porque no es muy habitual que un jugador del Barcelona le comente estas cosas, pero se lo tomó muy bien. Llamó al presidente y al míster. Fueron espectaculares. Desde el primer momento lo entendieron y desde el club me brindaron todo lo que necesitaba para recuperarme».
«Después de tomar la decisión pasé días muy malos, no quería levantarme de la cama. Era duro, porque siempre había soñado jugar a fútbol y ahora tenía que parar”, reconoce sobre los días posteriores a su decisión, que fueron especialmente complicados: «Gracias a Dios mi mujer fue clave: ha sido muy fuerte y me ha sostenido». También recuerda el impacto positivo de los mensajes de sus compañeros: «Todos me escribieron. Fue una motivación enorme».
Amenazas a su familia
Uno de los capítulos más duros de su testimonio tiene que ver con las redes sociales. Aunque intenta mantenerse al margen, admite que el daño acaba llegando a su entorno: «Yo intento abrir el paraguas y taparme, pero cuando tocan a la familia es muy jodido».
Araujo desvela una escena especialmente dolorosa vivida junto a su mujer: «Me acuerdo un día tomando mate con mi mujer. Vi que le cambió el semblante mientras miraba el móvil y se le cayeron lágrimas. Le pregunté qué vio, qué pasó. ‘No entiendo la maldad de la gente, están deseando la muerte a nuestras hijas’, me dijo». Y concluye con una reflexión contundente: «Cuando las cosas llegan a esa dimensión, te replanteas muchas cosas, ves qué loca está la sociedad o qué loca está la gente en las redes sociales».
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