La afición del Barcelona se desesperó en el Camp Nou durante el partido de ida de cuartos de final de la Champions League contra el Atlético de Madrid. En la segunda parte, cientos de aficionados protestaron por el arbitraje del rumano Kovacs con cánticos de «¡la UEFA es una mafia!». Estos se produjeron después de que el árbitro no pitase justamente un penalti que reclamó el Barça porque Marc Pubill tocó con la mano el balón antes de sacar de puerta hacia el meta rojiblanco, Juan Musso.
Kovacs consideró que el argentino no había puesto el balón en movimiento y que el saque lo efectuó Pubill, por lo cual no podía haber pena máxima. La afición blaugrana, acostumbrada a las constantes ayudas del CTA en el fútbol español, clamó contra la UEFA por una serie de decisiones acertadas del árbitro. La otra polémica fue la roja a Pau Cubarsí, una expulsión también justa porque era el último defensa cuando derribó a Giuliano Simeone.
El FC Barcelona reclamó penalti por mano de Pubill en esta acción. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/toltdVrhoM
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 8, 2026
Todo esto apenas cuatro días después de que el árbitro del Atlético-Barça de Liga, Busquets Ferrer, beneficiase al equipo culé perdonando la expulsión de Gerard Martín por una entrada al tobillo de Almada. En primera instancia, el colegiado sacó roja al defensa azulgrana, pero Melero López desde el VAR le convenció para que cambiase a tarjeta amarilla. El CTA reconoció más tarde el error de ambos para echar más leña al fuego.