Donde había lobos en Asturias ahora hay manadas de perros que cazan como ellos sin miedo a los humanos
FAPAS denuncia que Asturias ha eliminado al menos 140 lobos con cupos basados en un censo erróneo
El fondo lleva ocho años de fototrampeo en Asturias y detecta perros donde antes campaban los lobos
Los ataques al ganado atribuidos al lobo podrían ser obra de perros asilvestrados, según los expertos

Las manadas de perros salvajes y los lobos comparten hoy los mismos montes en Asturias, pero con una diferencia crucial: los primeros han llegado para quedarse en el territorio que los segundos han dejado libre.
El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha documentado por primera vez en España cómo grupos de perros sueltos ocupan el nicho ecológico de los lobos en la cordillera Cantábrica, cazan con sus mismas pautas y no muestran el menor temor ante los seres humanos.
Ocho años de seguimiento
La organización lleva desde 2017 realizando un seguimiento fotográfico continuo de las poblaciones de lobos en las montañas asturianas mediante fototrampeo.
Ocho años de monitoreo ininterrumpido han revelado una realidad que nadie había documentado hasta ahora: donde antes campaban los lobos, ahora patrullan manadas de perros con un comportamiento depredador prácticamente idéntico.
140 lobos eliminados
Desde 2017, el Principado de Asturias ha eliminado oficialmente un mínimo de 140 ejemplares de lobo, tanto mediante controles de población autorizados como por furtivismo.
FAPAS denuncia que esta cifra podría ser muy superior, ya que en las reservas regionales se ha permitido operar durante dos años sin guardería ni vigilancia, lo que hace imposible conocer el número real de lobos abatidos. La ausencia de transparencia en estos datos impide a los investigadores y a la propia administración conocer el alcance real de la extracción.

Algo nunca visto en Asturias
Al habla con Roberto Hartasánchez, miembro de FAPAS, descubrimos más detalles de este fenómeno «que no habíamos visto jamás». Nos comenta que al desaparecer la presión del lobo en ciertos territorios de Asturias ha aparecido este fenómeno de manadas de perros.
Otra de las peculiaridades de estas manadas de perros es que parece que no son asilvestrados, aunque este punto queda aún por confirmar, ya que en las imágenes captadas se ven canes sin ellos. Sin embargo, el interlocutor de FAPAS nos señala que pueden ser perros domésticos, ya que llevan collares, que se organizan para realizar sus tropelías, algo que en 43 años de observaciones sobre el terreno es sorprendente, según el portavoz.
«Lo asombroso es que se comportan como los lobos, en manadas de cinco miembros, pero sólo se dirigen a crías de fauna salvaje o ganado de tamaño menor como los corderos», explica Hartasánchez. La diferencia es que los lobos ibéricos van a por piezas mayores, como jabalíes o ungulados grandes, algo que no hacen estos perros.
Un censo bajo sospecha
La organización cuestiona el censo oficial del Principado, que estima entre 360 y 405 lobos distribuidos en 45 manadas reproductoras. El trabajo de campo de FAPAS arroja datos muy distintos: cada manada cuenta de media con cuatro o cinco individuos, no con los ocho o nueve que fija la administración. La población real de lobos en Asturias se situaría entre 180 y 225 ejemplares, menos de la mitad de lo que reconoce el gobierno regional.
Mapa político, no científico
Las cámaras de fototrampeo han detectado además un patrón geográfico que levanta sospechas: cada manada de lobos aparece vinculada casi exactamente al área de un concejo asturiano.
Desde FAPAS señalan que ello hace sospechar si el censo responde a criterios científicos o a una estrategia política orientada a ofrecer cupos de extracción por demarcación administrativa, con el objetivo de traducirlos en apoyo electoral entre el sector ganadero.
Perros donde había lobos
Para la entidad, la «extracción masiva y sostenida ha destruido la estructura social de los grupos familiares de lobos». Al desaparecer estos, los perros asilvestrados, salvajes o abandonados han ocupado de inmediato los territorios vacíos.
Las cámaras de FAPAS los han grabado recorriendo los mismos corredores que utilizaban los lobos, en actitud de caza activa, en zonas compartidas con osos pardos y otras especies emblemáticas de la fauna cantábrica.
Daños que se achacan al lobo
Los estudios científicos advierten de la dificultad de distinguir si los daños al ganado son causados por lobos o por perros. Una imagen captada por las cámaras de la organización lo ilustra sin ambigüedad: un perro ataca un rebaño de ovejas y escapa corriendo con un cordero. El daño, con toda probabilidad, habrá sido registrado como un ataque de lobo.

Quiebra ecológica en la Cantábrica
La sustitución de los lobos por perros representa, según FAPAS, una quiebra ecológica nunca vista antes en las montañas cantábricas, con consecuencias imprevisibles tanto para la fauna silvestre como para la ganadería.
Desde la organización indican que eliminar lobos para que su lugar lo ocupen perros no reduce los conflictos con el sector ganadero, sino que los amplía e introduce una variable depredadora aún más difícil de gestionar.
Una amenaza sin precedentes
FAPAS denuncia el abandono y la caótica gestión de la biodiversidad en Asturias y advierte de que el problema podría tener una dimensión mucho mayor: la mezcla genética entre lobos y perros amenaza la integridad de la especie en toda la región.
Añaden que sin seguimiento riguroso ni transparencia en los datos del radio marcaje, cualquier ataque seguirá atribuyéndose al lobo, aunque su verdadero autor sea un perro.