La desconocida historia de cómo los cazadores españoles ayudaron a salvar al lince de la extinción
Fundación Artemisan te ofrece el documental del proyecto LIFE LynxConnect muestra cómo los cazadores se convirtieron en aliados del lince
La especie ha pasado de rozar la extinción a contar con más de 2.400 ejemplares en España

Los cazadores y el lince ibérico protagonizan una de las historias de conservación más llamativas de Europa: la de cómo un colectivo señalado como parte del problema se convirtió, décadas después, en pieza clave de la solución. Puedes ver al completo el documental producido por Fundación Artemisan dentro del proyecto LIFE LynxConnect recoge ese giro extraordinario con testimonios directos, imágenes de campo y la voz de los propios protagonistas.
El vídeo, titulado El regreso del lince ibérico: cómo los cazadores cambiaron la historia, se ha lanzado esta semana y puede verse íntegramente en YouTube. Está narrado desde la perspectiva del propio felino, un recurso narrativo que otorga al relato una dimensión casi mítica.
De amenaza a aliado
En los años 60, la situación del lince en España era crítica. La destrucción del hábitat, la desaparición del conejo —su presa principal— y la caza furtiva habían llevado a la especie al borde del abismo. El felino más amenazado del mundo era, precisamente, uno de los que habitaba la Península Ibérica.
En aquel contexto, los cotos de caza no eran precisamente un refugio para el lince. Eran, en muchos casos, el escenario de su persecución. Lo que ocurrió después, sin embargo, desafía los relatos simplistas sobre conservación y aprovechamiento cinegético.
El vuelco de la historia
Décadas de trabajo conjunto entre administraciones, conservacionistas y gestores de cotos transformaron esa relación de raíz. Los cazadores comenzaron a entender que la presencia del lince en sus terrenos no era una amenaza para la caza, sino todo lo contrario: el felino actúa como un «guarda rural» natural, desplaza a otros depredadores y funciona como termómetro del estado del ecosistema.
Hoy, los cotos de caza son algunos de los principales escenarios de recuperación de la especie. La gestión cinegética —que garantiza poblaciones sanas de conejo— ha resultado ser uno de los factores más determinantes para que el lince ibérico encuentre alimento y territorio estables donde reproducirse.
Más de 2.400 ejemplares
El resultado de décadas de esfuerzo colectivo es difícil de discutir: la especie ha pasado de estar al borde de la extinción a contar con más de 2.400 ejemplares en la actualidad. Un número que habría parecido inverosímil a quien hubiera observado la situación en los años 60 o incluso en los 90, cuando la población se estimaba en apenas un centenar de individuos.

El documental da voz a algunos de los protagonistas de esta transformación. El biólogo Miguel Delibes, referencia ineludible en el estudio del lince, comparte su visión junto a Javier Salcedo, coordinador del proyecto LIFE LynxConnect; Nuria El Khadir, directora de la Fundación CBD Hábitat; y María José Pérez, veterinaria responsable durante años del Centro de Cría de La Olivilla, en Andalucía.
La voz del campo
Junto a los expertos, el vídeo recoge testimonios que provienen directamente del terreno. Carlos Enrique López, guarda rural, narra con franqueza cómo su percepción del lince cambió por completo: lo que antes veía como un problema para el coto, hoy lo considera un activo. Carlos cuenta que «cada lince que hay en el coto equivale a diez guardas de los de antes».
También participan los presidentes de las federaciones de caza de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, tres comunidades que concentran una parte sustancial de la población actual de la especie. Su presencia en el documental no es anecdótica: refleja el compromiso institucional del sector cinegético con la conservación.

El proyecto que lo hizo posible
El proyecto LIFE LynxConnect, liderado por la Junta de Andalucía y cofinanciado por la Unión Europea a través del instrumento financiero LIFE, agrupa a 21 socios: entidades conservacionistas, ecologistas y administraciones públicas. Fundación Artemisan representa en él al colectivo de cazadores, un papel que hace apenas unos años habría resultado impensable.
El objetivo del proyecto es crear una metapoblación genética y demográficamente funcional del lince ibérico, conectando los distintos núcleos poblacionales para garantizar la viabilidad a largo plazo de la especie. Es, en términos técnicos, el siguiente paso después de evitar la extinción.
Retos que persisten
La historia de éxito no oculta los desafíos que quedan por delante. Los atropellos son hoy la principal causa de mortalidad del lince en España, un problema que requiere soluciones de infraestructura viaria y de sensibilización social que van mucho más allá del ámbito cinegético.
El lince ya no es el felino más amenazado del mundo. Ese título, que ostentó durante décadas, ha quedado atrás. Pero la especie sigue siendo vulnerable, y quienes han trabajado en su recuperación advierten de que el compromiso no puede relajarse.

Hacia el futuro del lince
El documental de Fundación Artemisan no es sólo un homenaje al pasado: es también una declaración de intenciones sobre el futuro. La tesis que defiende es que conservación y caza no son términos antagónicos, sino que pueden, bajo determinadas condiciones y con la gestión adecuada, reforzarse mutuamente.
La historia del lince ibérico y los cazadores que contribuyeron a salvarlo es, en ese sentido, algo más que una anécdota zoológica. Es la demostración de que los relatos más rígidos sobre quiénes son los enemigos de la naturaleza y quiénes sus defensores merecen, a veces, ser reescritos desde el principio.