Innovación

La ciencia celebra un logro esperanzador: Reino Unido fabrica un zapato con batería que podría evitar las caídas

Los sensores y un microchip son capaces de analizar la marcha en tiempo real. Imagen de la Universidad de Bristol.
Los sensores y un microchip son capaces de analizar la marcha en tiempo real. Imagen de la Universidad de Bristol.

Las caídas en personas mayores siguen siendo un problema global de salud pública, y este nuevo zapato con batería desarrollado en Reino Unido busca dar un giro a esa realidad.

Con tecnología avanzada integrada en su suela, el dispositivo apunta a detectar señales de inestabilidad antes de que ocurra un accidente, ofreciendo una solución preventiva frente a uno de los mayores riesgos para la autonomía en la vejez.

La investigación impulsada desde la Universidad de Bristol, liderada por el ingeniero Jiayang Li, surge tras observar de cerca las consecuencias de una pérdida de equilibrio en adultos mayores. Este desarrollo busca trasladar tecnología de laboratorio al uso cotidiano, con el objetivo de reducir hospitalizaciones y mejorar la calidad de vida.

Cómo funciona el zapato inteligente que anticipa las caídas

El prototipo diseñado por Li tiene la apariencia de un calzado común, pero en su interior esconde una estructura tecnológica compleja. La suela incorpora 253 sensores diminutos conectados a un chip desarrollado específicamente para este proyecto.

Este sistema es capaz de leer todos los sensores de forma simultánea y procesar la información en tiempo real. A partir de esos datos, el zapato genera un mapa detallado del pie que permite identificar puntos de presión y analizar la forma en que una persona camina.

El objetivo es detectar patrones que indiquen inestabilidad o riesgo de caída antes de que suceda. Toda la información se envía de manera inalámbrica a un teléfono móvil, donde puede consultarse fácilmente sin necesidad de equipos médicos especializados.

Uno de los aspectos más destacados es su eficiencia energética: el microchip consume apenas 100 microwatios, lo que permite que el dispositivo funcione hasta tres meses sin necesidad de recarga.

Un avance que lleva la tecnología médica fuera del hospital

Aunque el análisis de la marcha no es una técnica nueva, hasta ahora estaba limitada a entornos clínicos con equipamiento especializado. Este desarrollo logra reducir esa tecnología a un formato portátil y cotidiano, integrándola en un objeto tan común como un zapato.

El proyecto tiene su origen en investigaciones previas del propio Li en sensores aplicados a la función pulmonar. A partir de esa experiencia, el investigador planteó que, del mismo modo que se puede mapear la respiración, también es posible analizar con precisión la forma de caminar.

El prototipo fue presentado el 18 de febrero en la Conferencia Internacional de Circuitos de Estado Sólido (ISSCC 2026), uno de los encuentros más relevantes en innovación tecnológica, organizado por el IEEE en San Francisco. Allí destacó como el único trabajo liderado íntegramente por un científico británico.

El siguiente paso será someter el dispositivo a evaluaciones clínicas más amplias para validar su capacidad de predicción en distintos perfiles de usuarios. También será necesario avanzar en la producción a gran escala y definir su coste final.

Aun con estos desafíos pendientes, el desarrollo abre la puerta a un cambio de enfoque clave: pasar de tratar las consecuencias de las caídas a anticiparlas y prevenirlas mediante tecnología integrada en la vida diaria. Su potencial impacto no solo apunta a mejorar la seguridad de los usuarios, sino también a reducir significativamente la carga sobre los sistemas de salud.

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