Los expertos veterinarios coinciden: tu gato se estira al verte por esta razón y no es sólo física

A la hora de convivir con un gato, es requisito imprescindible comprender su lenguaje corporal. Sin embargo, muchas veces surgen dudas acerca de por qué hacen determinadas cosas, como estirarse o mirar fijamente a la pared. Estos comportamientos pueden parecer extraños, pero tienen una razón de ser; en ocasiones, los gatos tratan de comunicar algo, mientras que en otras se debe al estrés o al aburrimiento. En este contexto, seguro que alguna vez has visto cómo tu gato se estira cuando te ve, por ejemplo al llegar a casa después de varias horas fuera.
Bien es conocido por todos que los gatos pasan buena parte del día durmiendo. En la edad adulta, duermen entre 12 y 16 horas, mientras que los cachorros pueden llegar a dormir hasta 18 e incluso 20 horas. Aunque no duermen todas estas horas seguidas, sino repartidas en pequeñas siestas, están inmóviles durante un tiempo considerable y, cuando el dueño vuelve a casa, esto puede provocar que se levanten y sientan la necesidad de estirarse. De esta manera, relajan los músculos y articulaciones, al tiempo que estimulan la circulación sanguínea y alinean su columna vertebral.
¿Por qué el gato se estira cuando te ve?
Pero ésta no es la única razón por la que tu gato se estira cuando te ve. Muchas veces, según explican los etólogos felinos, este comportamiento se puede interpretar como un saludo o una invitación al juego, sobre todo cuando llevas muchas horas fuera de casa. Además de estirarse, puede frotarse contra tus piernas, cuyo significado es muy positivo: denota confianza y afecto. Tu mascota reconoce tu presencia y refuerza el vínculo que tiene contiguo.
Por otro lado, el olfato es uno de los sentidos más desarrollados de los gatos, y ésta también es una forma en la que marcan su olor. A pesar del proceso de domesticación, mantienen muchos de sus instintos naturales; son extremadamente territoriales y dependen en gran medida del olfato para comprender el mundo que les rodea. Su cuerpo tiene glándulas odoríferas en zonas como la cabeza, las mejillas, la barbilla, la base de la cola y las patas y, al estirarse y frotarse, dejan su olor.
¿Qué puedes hacer tú cuando tu gato se estira al verte? Si se acerca a ti, acarícialo con suavidad después de que haya terminado de estirarse; observa su lenguaje corporal y fíjate si está tenso o si la cola y las orejas indican incomodidad, respondiendo siempre con calma y ofrécele un juguete para canalizar la energía.
Problemas de salud
Aunque generalmente es algo positivo, hay situaciones en las que estos estiramientos podrían estar relacionados con problemas de salud, como cuando se acompañan de rigidez, dificultad para moverse, se producen solo en un lado o van acompañados de gemidos, lo que podría indicar dolor (artrosis o lesiones musculares); también si se vuelven repetitivos o muy frecuentes, especialmente si el gato se estira de pie y muestra molestias al apoyar las patas, o si se observan cambios bruscos en la frecuencia o en la forma, como en el caso de un gato mayor que deja de estirarse como antes. En estos casos conviene acudir al veterinario o a un etólogo felino para obtener un diagnóstico adecuado, según Musky.
Artrosis
La artrosis en gatos puede tener un origen primario, es decir, sin motivos subyacentes conocidos, o bien secundario, debido a una enfermedad articular. En ambos casos, puede provocar una disminución en la amplitud de movimientos.
Esta enfermedad es más habitual en los gatos mayores, principalmente debido al desgaste natural del cartílago de las articulaciones. Por otro lado, la obesidad es un factor de riesgo, ya que el sobrepeso ejerce una mayor presión sobre las articulaciones, acelerando la degeneración de los cartílagos y provocando la descomposición de las articulaciones. Asimismo, algunas razas de gatos, como el Maine Coon, el Persa o el Siamés, tienen una predisposición genética a desarrollar artrosis.
Los gatos con artrosis tienen dificultades para moverse con agilidad, por lo que puede notarse que cada vez les cuesta más subir escaleras o al sofá, e incluso pueden hacer sus necesidades fuera del arenero. Además, el dolor hace que se vuelvan menos activos, jueguen menos y puedan mostrarse más irritables o menos sociables. También pueden aparecer dificultades para su higiene diaria, de modo que el pelaje se ve más descuidado o enredado porque les cuesta acicalarse, y las uñas pueden crecer más de lo habitual al utilizar menos el rascador.
En definitiva, que un gato se estire al verte es, en la mayoría de los casos, una señal positiva que combina bienestar físico con comunicación emocional. Sin embargo, es importante no pasar por alto el contexto en el que se produce este comportamiento. Cuando aparece acompañado de signos como rigidez, molestias o cambios en la rutina, puede ser un indicio de problemas de salud, especialmente en gatos mayores.