Vivienda

Cunde la sorpresa entre los propietarios: el Gobierno aprueba 600 euros mensuales por tener una vivienda vacía con esta condición

vivienda vacía
Blanca Espada

La vivienda sigue siendo uno de esos temas que siguen preocupando, y mucho en España. Ya no importa si se habla de Madrid, Barcelona o cualquier otra gran ciudad, ya que encontrar un piso asequible se ha convertido en algo complicado, y mientras tanto, muchos propietarios siguen con sus viviendas cerradas por pura precaución de modo que el Gobierno le quiere poner remedio a esa vivienda vacía que existe y lo hace con una ayuda que ya está dando mucho que hablar.

Que un propietario tenga un piso en propiedad pero no haga nada con él, lo convierte en una vivienda vacía en la que podría vivir alguien a modo de alquiler. Pero claro con la situación actual, muchos tienen miedo por ejemplo a tener que alquilar con un precio tope, a destrozos y como no, a acabar con los llamados inquiokupas  y los correspondientes problemas legales que todo ello conlleva. Por todo ello el Gobierno ha decidido intervenir con una propuesta que está llamando bastante la atención. La medida y tiene que ver con hasta 600 euros al mes por tener una vivienda vacía pero solo si se cumple una condición bastante concreta que no todos están dispuestos a asumir.

Hasta 600 euros al mes por tener una vivienda vacía

La ayuda forma parte del Plan Estatal de Vivienda y ya ha sido publicada en el BOE. La idea es sencilla y es que si tienes una vivienda vacía puedes recibir una compensación económica mensual de hasta 600 euros. Ahora bien, no se trata de poner el piso en alquiler como siempre. Para acceder a esta ayuda, el propietario tiene que ceder la vivienda a un programa público de alquiler social. Es decir, el inmueble pasa a estar gestionado dentro de un sistema público durante un tiempo determinado, con unas reglas distintas a las del mercado libre.

Esto cambia bastante las cosas. Ya no decides tú el precio, ni negocias condiciones directamente con el inquilino. Tampoco eliges quién entra a vivir en la vivienda sino que todo eso pasa a depender de la administración.

La condición que está generando dudas entre los propietarios

El requisito clave está en el destino de la vivienda. Estos pisos deben ir dirigidos a personas en situación de vulnerabilidad o incluidas en programas sociales gestionados por la administración. Eso implica que será el organismo público el que seleccione a los inquilinos en función de sus necesidades. También será la Comunidad Autónoma la que marque el precio del alquiler, adaptándolo a la realidad del territorio.

Y claro, aquí es donde muchos propietarios se frenan. Porque una cosa es alquilar con ciertas garantías y otra distinta es ceder completamente la gestión. Algunos lo ven como una ventaja, otros como una pérdida de control demasiado grande. Además, no todas las comunidades aplicarán exactamente los mismos criterios sino que habrá diferencias en precios, condiciones o duración de los contratos, lo que añade un punto de incertidumbre que tampoco ayuda a que todo el mundo se lance.

Por qué el Gobierno apuesta por esta fórmula

La lógica detrás de la medida es bastante clara. En España hay un número importante de viviendas vacías que, por distintos motivos, no están en el mercado. Y al mismo tiempo, hay una demanda creciente de alquiler asequible que no se está cubriendo así que con esta ayuda, el Ejecutivo intenta conectar esas dos realidades. Por un lado, ofrece una compensación económica que puede resultar atractiva para el propietario. Por otro, consigue incorporar nuevas viviendas al parque público sin necesidad de construir desde cero, que siempre es más lento y costoso.

También hay un componente social evidente. Estas viviendas se destinan a personas que, en muchos casos, no pueden acceder a un alquiler en condiciones normales. Por eso, el sistema busca equilibrar el interés del propietario con una función social del inmueble.

Ayudas de hasta 12.000 euros para poner el piso a punto

La propuesta no se queda sólo en los 600 euros mensuales. El plan incluye también ayudas para reformar o acondicionar las viviendas antes de que entren en el programa. En concreto, se pueden solicitar subvenciones de hasta 12.000 euros por vivienda. Este dinero puede destinarse a mejoras de accesibilidad, arreglos estructurales o trabajos básicos para garantizar que el piso cumple con las condiciones de habitabilidad.

En algunos casos, estas ayudas pueden cubrir prácticamente todo el coste de la reforma, incluidos honorarios técnicos o impuestos, siempre que los gastos estén bien justificados. Para muchos propietarios, esto supone una oportunidad interesante, sobre todo si tienen una vivienda antigua que lleva tiempo cerrada.

Porque no hay que olvidar que otro de los motivos por los que muchos pisos están vacíos es, precisamente, que necesitan reformas. Y ese gasto inicial suele ser una barrera importante.

Al final, todo se reduce a hacer números y valorar prioridades. Por un lado, el propietario obtiene una ayuda fija mensual, cierta estabilidad y, en teoría, el respaldo de la administración en la gestión del alquiler. Pero por otro, renuncia a tomar decisiones clave sobre su propia vivienda. No elige al inquilino, no fija el precio y depende de las condiciones que establezca cada comunidad autónoma.

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