Víctor Ábalos: «No soy custodio del dinero de mi padre, le ayudé cuando se divorció»
El hijo mayor del ex ministro niega ante el Supremo haber guardado fondos opacos ni comunicarse en clave
Víctor Manuel Ábalos Aguado, primogénito del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos, ha declarado este martes como testigo ante el Tribunal Supremo en la primera sesión del juicio oral del caso Koldo. Ha negado con rotundidad haber custodiado dinero opaco de su padre, haber utilizado teléfonos encriptados o haberse comunicado en clave con el exasesor ministerial Koldo García Izaguirre.
Su testimonio ha abierto una jornada marcada también por las declaraciones escritas de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, quienes se han desvinculado de cualquier irregularidad en la compra de mascarillas durante la pandemia.
La vista oral ha arrancado pasadas las 10:15 horas en el imponente salón de plenos del Tribunal Supremo, presidido por el magistrado Andrés Martínez Arrieta. Es la primera de las trece sesiones previstas, que se prolongarán hasta el 30 de abril. En el banquillo se sientan Ábalos, Koldo García —ambos trasladados desde la prisión madrileña de Soto del Real, donde se encuentran desde el 27 de noviembre— y el empresario comisionista Víctor de Aldama. La Fiscalía Anticorrupción solicita 24 años de cárcel para Ábalos, 19 años y medio para Koldo García, y 7 para Aldama, quien ha reconocido los hechos y colaborado con la investigación.
Víctor Ábalos ha sido el primer testigo presencial de la jornada, propuesto tanto por su padre como por las acusaciones populares para aclarar el patrimonio del ex mano derecha de Pedro Sánchez.
La acusación popular, ejercida por el Partido Popular a través del letrado Alberto Durán, le ha preguntado sobre un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que señalaba que el término «café» empleado en conversaciones intervenidas entre él y Koldo García era una clave para comunicarse por teléfonos antiguos imposibles de rastrear.
La respuesta del testigo ha sido taxativa: «Ni hablo en clave ni he tenido un dispositivo encriptado. Cuando se refiere a café, es café originario de Colombia, es decir, de mis viajes a Colombia. Koldo y otras personas me encargaban café como otras cosas, y se refiere simplemente a eso».
El abogado le había leído textualmente el fragmento del informe pericial: «Don Koldo García Izaguirre le plantea a usted la necesidad de que una conversación determinada se mantuviera a través de un sistema secreto distinto del telefónico. Le dice café, por favor, que es una terminología que empleaban en la trama para referirse a los métodos seguros».
Los 20.000 € del divorcio
La clave de su declaración testifical ha girado en torno a las conversaciones intervenidas entre Koldo García y José Luis Ábalos en las que el primero afirmaba que Víctor «tenía que tener dinero del exministro por cojones» y el segundo respondía «sí, me va dando 1.000, 4.000…». Preguntado por ello, el hijo del ex ministro lo ha negado con vehemencia: «Es falso todo, yo no le doy dinero a mi padre dinero de empresas de Colombia. En el caso de que le diera dinero sería mío».
Ha reconocido, no obstante, haberle prestado 20.000 euros de su propio bolsillo —procedentes de su actividad como consultor de empresas en América Latina, que ejerció hasta 2024— debido a las obligaciones económicas que afrontó su padre tras el divorcio. Una ayuda puntual, ha subrayado, que todavía no le ha sido devuelta y que en ningún caso procedía de fondos relacionados con la trama.
«Yo no soy custodio de dinero de nadie», ha reiterado Ábalos hijo, desmintiendo así las tesis de la UCO, que en sus informes apuntaba a que el testigo custodiaría una reserva de efectivo utilizada para sufragar distintos gastos de su padre.
También ha negado que el contrato de alquiler con opción a compra de un piso en el Paseo de la Castellana, propiedad de Aldama, respondiera a una contraprestación ilícita: «Mi padre me dijo que fue una estafa, que había un inquilino viviendo. Ni siquiera llegó a tener las llaves.»
Armengol y Torres se desmarcan
La sesión ha comenzado con la lectura de los escritos remitidos por Armengol y Torres, a quienes el Supremo eximió de comparecer presencialmente en virtud de sus cargos actuales. Ambos han negado haber dado órdenes ni instrucciones en favor de Soluciones de Gestión.
Armengol ha asegurado que «nunca he hablado con él de contratación de material sanitario ni me hizo referencia a ninguna empresa», en alusión a Ábalos. Sobre Koldo García, ha admitido que este «contactó con la Administración autonómica ofreciendo la posibilidad de practicar en una operación de compra de material sanitario», pero ha subrayado que «lo que sí puedo decir con absoluta seguridad es que lo habría remitido inmediatamente al órgano o departamento responsable de la contratación».
Torres, por su parte, ha explicado que tuvo conocimiento del expediente de Soluciones de Gestión «por primera vez en julio de 2020, cuando se puso en contacto conmigo el asesor del ministro Koldo García», y que su única intervención fue hacer seguimiento de los pagos pendientes. «En todo este proceso no di ninguna orden ni formalicé ninguna resolución a favor de la mercantil», ha subrayado.
La defensa de Koldo García ha calificado estas declaraciones escritas de «inútiles» y ha solicitado, sin éxito, la suspensión del juicio alegando un recurso de amparo pendiente ante el Tribunal Constitucional por vulneración de derechos fundamentales. El magistrado Martínez Arrieta ha respondido que solo el Constitucional puede acordar la paralización.
El caso Koldo es el proceso judicial más grave al que se ha enfrentado un miembro del Gobierno de Pedro Sánchez. Las escuchas, detenciones y ramificaciones de la trama han sacudido durante más de dos años los cimientos del PSOE y el Gobierno de Sánchez. Hoy, en el Supremo, ese debate tiene fecha de vencimiento: el 30 de abril. Lo que ocurra en las doce sesiones que restan decidirá si el escándalo se cierra con condenas o con absoluciones. Pero difícilmente lo hará sin dejar huella.