Chile revoluciona la minería: crea una nanoespuma que reduce en un 87% la contaminación de polvo en las voladuras
La nanoespuma desarrollada para la minería a cielo abierto ha aparecido como una respuesta milagrosa a una de las formas de contaminación más difíciles de controlar: el polvo generado por las tronaduras. El viento puede arrastrarlo a varios kilómetros de distancia y, en zonas desérticas como el norte de Chile, sus partículas finas pueden ir cargadas de arsénico y otros metales pesados.
Hasta ahora, la solución habitual ha sido rociar agua antes de la detonación, pero ese método no basta. En el desierto, el agua se evapora en la superficie antes de alcanzar a penetrar el suelo. Para enfrentar ese problema, el Centro de Bioinformática y Biología Integrativa de la Universidad Andrés Bello, en Chile, desarrolló una nanoespuma elaborada con moléculas biodegradables.
Creación chilena: ¿Cómo es la nanoespuma que reduce en un la contaminación de polvo en las voladuras?
La nanoespuma fue creada por el Dr. Danilo González, director del CBIB-UNAB, y la investigadora Yorley Duarte. En las pruebas de campo realizadas en colaboración con la empresa minera Teck, la tecnología logró reducir en un 87% el material particulado en suspensión tras las detonaciones. Dos años de laboratorio y trabajo en terreno respaldan ese dato.
Según señalan desde un comunicado oficial de la universidad, el 87% no es un número menor en un sector donde el desierto hace fallar a los métodos convencionales.
Actualmente, solo el 40% de las tronaduras programadas llega a ejecutarse debido a restricciones meteorológicas relacionadas con el viento y el polvo.
Una tecnología que permita controlar ese polvo de forma eficaz abre la puerta a más operaciones y mayor productividad sin comprometer la seguridad.
Así funciona: nanosistemas que penetran el suelo
La clave está en lo que hace la espuma con el terreno árido. El agua convencional se evapora antes de penetrar la tierra seca; la nanoespuma, en cambio, utiliza nanosistemas y moléculas biodegradables que permiten a la solución acuosa llegar más profundo. El resultado es un suelo compactado que retiene las partículas finas en lugar de dejarlas suspenderse en el aire.
Hasta hace poco, el proceso requería dos aplicaciones: primero un pretratamiento del suelo y luego la espuma. El equipo logró condensarlo en un único paso, lo que simplifica su uso en condiciones reales de operación.
Una vez aplicada, la nanoespuma forma una malla protectora en la superficie que contiene el polvo sin interferir con la detonación.
Menos arsénico en el aire: el impacto positivo que podría tener este avance en la salud de los trabajadores
El polvo de las tronaduras mineras no es polvo ordinario. Contiene material particulado fino con alta concentración de metales potencialmente dañinos para la salud, entre ellos arsénico.
La exposición crónica afecta principalmente a los mineros, pero también a las poblaciones que viven cerca de las minas. Con un 87% menos de partículas en el aire, la reducción de riesgo sanitario es directa y medible.
Frente a las alternativas internacionales (aspiradoras industriales de gran tamaño o formulaciones químicas importadas), la nanoespuma chilena resulta más económica y adaptable al contexto local.
Reiteramos en este sentido que sus moléculas son biodegradables e inocuas tanto para el suelo como para las personas, lo que elimina un problema habitual en otras soluciones: que el remedio contamine más que la enfermedad.
La nanoespuma chilena ya está patentada: podría involucrar a un mercado de tres billones de dólares
La tecnología ya cuenta con patente registrada. La Universidad Andrés Bello trabaja con empresas asociadas para su producción y comercialización a escala industrial.
Y en la misma línea, el interés no se limita a Chile: investigadores y empresas de Perú y México han mostrado atención por la solución, dos países con sectores mineros de primer nivel mundial.
El mercado potencial que maneja el equipo del CBIB-UNAB supera los tres billones de dólares anuales en el sector minero, con posibilidad de expansión hacia la construcción.
Además, el laboratorio trabaja en una versión adaptada para minería subterránea, donde la nanoespuma se aplicaría sobre sistemas de transporte por correas. Si los datos preliminares se confirman, el alcance de la tecnología será considerablemente mayor.