Construcción sostenible

Francia reescribe las reglas de la industria: construye un edificio de 12 viviendas impreso en 3D en solo 34 días y con 3 operarios

Edificio impreso en 3D
Recreación del edificio ViliaSprint². Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El sector de la construcción lleva décadas buscando una respuesta tecnológica a sus principales cuellos de botella: plazos largos, escasez crónica de mano de obra especializada y un volumen de residuos difícil de justificar en un contexto de presión medioambiental creciente. La impresión 3D en hormigón ha aparecido en ese debate durante años como una posible salida.

Hasta ahora, sus aplicaciones eran en gran parte prototipos o viviendas aisladas de una sola planta. Pero el edificio que acaba de completarse en Bezannes, en la región francesa de Marne, rompió ese patrón. Y no por sus dimensiones, sino por los números que hay detrás del proceso constructivo.

Solo 34 días y tres operarios: lo único que necesitó un edificio impreso en 3D en Francia

El proyecto al que nos abocaremos aquí se llama ViliaSprint² y es la segunda fase de un programa impulsado por Plurial Novilia, filial del grupo de vivienda social Action Logement. ¿El resultado? Un edificio de doce apartamentos de protección oficial, con 800 metros cuadrados habitables distribuidos en tres plantas.

Este fue inaugurado el 2 de abril de 2026 en Bezannes, una localidad de la región de Marne, en el noreste de Francia. La estructura completa (muros de carga incluidos) se imprimió en nada más y nada menos que 34 días efectivos.

Y va aquí un dato sorprendente: la previsión inicial era de 50 días, pero, como podemos apreciar, el equipo la superó con creces.

El proceso requirió únicamente tres operarios para la fase de impresión, frente a los seis que necesita una obra convencional de características similares. En el cómputo global hasta la entrega de llaves, el plazo fue tres meses inferior al que habría exigido la construcción tradicional.

Para garantizar que los datos fueran comparables, se levantó en paralelo un edificio idéntico con métodos convencionales. Ese banco de prueba doble es lo que da solidez a los resultados y permite a la promotora afirmar que el proceso no es experimental, sino reproducible a escala industrial.

Cómo funciona la impresora 3D BOD2 que construyó el edificio capa por capa

La impresora responsable es la BOD2, fabricada por la empresa danesa COBOD International y operada en este proyecto por PERI 3D Construction. Funciona depositando capas sucesivas de hormigón de cinco centímetros de altura, una sobre otra, siguiendo la trayectoria definida por el modelo digital del edificio.

Los operarios no manejan la máquina de forma manual: la controlan a distancia mediante tabletas digitales conectadas al sistema.

El hormigón fue desarrollado por Holcim bajo la tecnología TectorPrint, reforzado con fibras sintéticas para absorber las tensiones estructurales propias de un edificio de tres plantas.

La geometría optimizada del diseño permitió reducir el volumen de material utilizado en un 10% respecto a una construcción equivalente, y los residuos de obra bajaron del 10% al 5%.

ViliaSprint², un edificio que hace lo que la construcción convencional hoy no puede permitirse

Una de las ventajas más visibles de la impresión 3D es la libertad formal. El ViliaSprint² presenta una fachada curva y planta redondeada que en una obra convencional resultarían prohibitivamente caras (cada curva multiplica las horas de encofrado y mano de obra especializada). Con la impresora, la complejidad geométrica no añade coste al proceso.

El edificio impreso en 3D cumple la normativa francesa de eficiencia energética RE2020 (2025) e incorpora 500 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos sobre cubierta, combinados con un sistema híbrido de gas y bomba de calor que reduce la dependencia de la red.

El conjunto alcanza una autosuficiencia energética cercana al 60%, un nivel que pocos edificios de vivienda pública alcanzan por métodos convencionales.

El siguiente paso ya está en marcha. Plurial Novilia planea construir un conjunto de 40 apartamentos operando dos impresoras en paralelo para reducir todavía más los plazos de obra.

Tengamos en cuenta que en un país como Francia, donde la crisis de vivienda social se ha agudizado en los últimos años, la capacidad de escalar esta tecnología a coste controlado ya no es solo una cuestión técnica: es una urgencia política.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias