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España revoluciona la industria: el CSIC y la UPNA crean un hormigón autoenfriable que reduce la temperatura urbana en 12ºC

Hormigón autoenfriable
Recreación del hormigón autoenfriable. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El sector de la construcción enfrenta un cambio de paradigma abismal gracias a la reciente creación de un nuevo hormigón autoenfriable. Y una realidad latente es que las técnicas de edificación modernas buscan sin descanso alternativas sostenibles ante el auge de las temperaturas. El material que vamos a descubrir consigue repeler la luz del sol de forma pasiva.

El ambicioso desarrollo pertenece a un equipo conjunto de científicos de máximo nivel del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y la Universidad del País Vasco (EHU). La invención opera hoy como una solución pasiva definitiva frente a las altas temperaturas en los densos núcleos urbanos y el calentamiento de las calles.

El hormigón autoenfriable del CSIC y la UPNA que reduce doce grados el calor

Los investigadores Jorge Sánchez Dolado y Miguel Beruete iniciaron este complejo trabajo en 2020, en los meses de la pandemia. Lo estructuraron formalmente bajo el programa europeo Horizon 2020 MIRACLE. Tras muchas pruebas previas, formularon un cemento fotónico con altas propiedades radiativas y capacidad térmica extrema.

Su funcionamiento interno aplica diversos principios de la óptica avanzada y la física de materiales de última generación. Y decir esto no es en vano: el componente logra reflejar el 95 % de la radiación solar directa sobre su superficie. Inmediatamente después, emite toda esa energía sobrante fuera de nuestra atmósfera a través de una franja infrarroja muy específica.

Como la teoría no lo es todo, las pruebas internacionales llevadas a cabo por múltiples laboratorios avalaron su eficacia térmica sin ningún tipo de fisuras.

Por ejemplo, durante una compleja simulación computacional con datos de una ola de calor real registrada en Bruselas, el mortero demostró capacidad inquebrantable para rebajar la temperatura urbana en doce grados centígrados a plena luz del día.

Este mecanismo soluciona un problema planetario de primer orden. Toda superficie terrestre absorbe calor y lo devuelve en forma de radiación infrarroja, pero la atmósfera atrapa esa energía como un invernadero de cristal opaco. La franja infrarroja exacta de esta mezcla cementicia consigue eludir dicha barrera de manera natural y escapar al vacío espacial.

Así de extremas fueron las pruebas en España para testear la resistencia de este hormigón autoenfriable

La compañía vasca PhotoKrete, dirigida por la consejera delegada María Saiz, ya industrializa la nueva patente tecnológica. Para validar la resistencia física del compuesto frente a los elementos naturales, instalaron decenas de placas piloto experimentales en pleno desierto de Tabernas, en la provincia de Almería.

Los ingenieros también establecieron de manera simultánea un laboratorio de análisis permanente en la cubierta superior del conocido edificio Kubik, gestionado por Tecnalia y ubicado en la localidad vizcaína de Derio. Sometieron las mezclas a un escrutinio diario frente a cambios bruscos de temperatura ambiental.

Los resultados empíricos obtenidos en el cálido sur de España despejaron rápidamente cualquier atisbo de duda técnica. Con una temperatura ambiente que marcaba los 34 grados centígrados en la zona, la placa fotónica se mantuvo unos asombrosos dos grados por debajo.

Y qué va, un bloque de cemento tradicional gris habría superado fácilmente los 60 grados bajo idénticas condiciones.

En las mediciones realizadas en Vizcaya a pleno mediodía, el contraste térmico resultó todavía más evidente para el ojo científico. El termómetro infrarrojo de los investigadores marcó apenas 17 grados sobre el bloque experimental cuando la temperatura del aire ya alcanzaba los 21 grados. La superficie blanca se conservó totalmente fría al tacto directo.

«Si cubriéramos en torno al uno por ciento de la superficie de la Tierra con este tipo de material, se pararía el efecto del calentamiento global», afirma Sánchez Dolado para explicar de forma gráfica la auténtica magnitud climática que encierra tras de sí este revolucionario hallazgo arquitectónico nacional.

¿Por qué este hormigón creado en España podría ser indispensable para la industria?

Este avanzado hormigón autoenfriable presenta una ventaja competitiva diferencial en el mercado logístico. Y es que no exige alterar un solo paso de los métodos productivos actuales de las grandes cementeras españolas.

Su contenido se fabrica con los mismos ingredientes industriales estándar empleados tradicionalmente durante décadas.

Al mismo tiempo, su competitivo precio de mercado final facilita su integración masiva e inmediata en revestimientos de fachadas, azoteas transitables y pavimentos públicos de grandes urbes.

Claramente, este abaratamiento resulta clave para acometer proyectos urbanos en áreas con muy alta densidad poblacional y escasa o nula presencia de vegetación natural que brinde sombra.

Desde luego, el ecosistema emprendedor ya reconoce ampliamente el mérito innegable de los creadores de esta rompedora tecnología constructiva. La empresa responsable de su fabricación logró levantar el importante premio sectorial Construction Tech Startup Forum en la reciente edición de la feria profesional REBUILD 2025.

Y como si lo ya desandado hasta el momento fuese poco, el horizonte de esta ambiciosa investigación nacional apunta todavía más lejos a medio plazo. El sólido consorcio científico busca ahora diseñar novedosas variantes del producto primario capaces de absorber ingentes emisiones de dióxido de carbono directamente del aire contaminado de los polígonos industriales.

Los científicos también estudian en estos momentos la aplicación pragmática de este potente enfriamiento radiativo para resguardar las instalaciones de placas solares. Su objetivo pasa por evitar las costosas caídas de rendimiento técnico que estos equipos energéticos suelen sufrir como consecuencia directa de la exposición a focos intensos de calor estival.

¿Cuándo será puesto a prueba el hormigón de la UPNA y el CSIC?

A modo de cierre y con fechas concretas, hay que señalar que el primer despliegue arquitectónico real y oficial en el mercado inmobiliario ocurrirá a lo largo del año próximo (2027).

La situación será la siguiente: obreros y expertos técnicos sustituirán las viejas tejas de un modesto bloque de viviendas de más de 50 años de antigüedad radicado en Guipúzcoa. ¿Su intención? Certificar el máximo rendimiento térmico posible sobre un edificio residencial auténtico.

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