Innovación industrial

Austria se ha pasado el juego: logran ‘coser’ la madera con nailon para hacerla 14 veces más resistente a fracturas

Madera con nailon
Madera cosida con nailon. Foto: TU Graz.
  • Alejo Lucarás
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Un equipo liderado por Florian Feist, del Instituto de Seguridad Vehicular de la Universidad Tecnológica de Graz (TU Graz), ha abordado el problema de la delaminación desde un ángulo bastante curioso. La investigación gira en torno a reforzar los laminados de madera con nailon mediante una técnica que cualquier persona que haya usado una máquina de coser reconocería.

El proyecto se desarrolló junto al centro de innovación W.E.I.Z., la Universidad de Innsbruck y varias empresas del sector: Groz-Beckert (fabricante de agujas industriales), Fill Machinenbau y Weitzer Woodsolutions. No surgió desde cero: el cosido ya se usa en laminados de fibra de carbono y fibra de vidrio para mejorar la resistencia a la delaminación.

Coser la madera con nailon: mucha más resistencia al pelado y a las fracturas

Los resultados del experimento austriaco superaron, desde luego, cualquier expectativa. Los laminados de madera con nailon cosido soportan cuatro veces más carga de pelado que los unidos solo con adhesivo convencional. Y la energía absorbida antes de fracturarse (la energía de fractura en modo pelado) es 14 veces mayor en las piezas cosidas que en las no cosidas.

Es la cifra que protagoniza el titular y que el propio equipo señala como el resultado más sorprendente del estudio.

El mecanismo funciona igual que el acero en el hormigón armado. En el hormigón, las varillas metálicas no están distribuidas de forma uniforme, sino que se colocan donde los cálculos estructurales predicen las mayores tensiones de tracción.

De la misma manera, las puntadas de nailon no refuerzan toda la superficie del laminado, sino que se concentran en las zonas de alta tensión donde el riesgo de separación entre capas es mayor.

Los hilos absorben las fuerzas perpendiculares a la veta de la madera justo antes de que las capas comiencen a despegarse, funcionando como anclaje mecánico donde el adhesivo ya no puede aguantar solo.

¿Cómo lograron coser madera sin dañarla?

El mayor reto técnico no fue coser la madera, sino hacerlo sin dañarla. Una aguja convencional corta las fibras al atravesarlas, lo que genera microfracturas en la propia zona que se intenta reforzar.

La solución fue recurrir a agujas de punta triangular (desarrolladas con Groz-Beckert) que desplazan las fibras en lugar de cortarlas, dejando la estructura interna de la madera intacta.

La elección del hilo tampoco fue inmediata. El equipo probó distintos materiales antes de decidirse por el nailon, que ofrece el equilibrio adecuado entre rigidez y capacidad de deformación antes de la rotura. Un hilo demasiado rígido se rompería antes de que la madera absorbiera tensión; uno demasiado flexible cedería sin aportar refuerzo real.

La velocidad de cosido alcanza los 2,5 metros por minuto con máquinas industriales estándar, y el grosor máximo tratable es de 20 milímetros. No hubo nada de equipamiento especial, sino que se aprovecharon las mismas máquinas que se usan en textil industrial.

¿A qué tipo de público e industria le serviría coser la madera con nailon?

Las primeras aplicaciones que identifica el equipo son los esquís y tablas de snowboard (donde la delaminación bajo impacto repetido es el fallo más frecuente), los componentes de interiores de vehículos fabricados en madera laminada y las estructuras de madera articuladas o plegables, como puentes transportables o bancos plegables.

En todos estos casos, el punto de fallo habitual es la unión entre capas sometida a fuerzas de arranque, que es exactamente donde actúa el cosido.

El propio Feist advierte de los límites del método: las puntadas son menos eficaces bajo cargas de cortante (deslizamiento paralelo entre capas) y no son adecuadas para reforzar grandes superficies de forma homogénea. La estrategia más eficiente es usarlas de forma selectiva, en zonas puntuales de alta tensión, combinadas con adhesivo convencional en el resto.

No es un reemplazo del pegamento, sino un refuerzo quirúrgico aplicado donde el pegamento solo no alcanza. Una distinción que el equipo de TU Graz subraya como clave para sacar partido real a la técnica.

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