Una empresa de zumos tiró 12.000 toneladas de cáscaras de naranja en un terreno muerto, 15 años después encontraron una selva tropical
Una empresa de zumos 'creó' una selva tropical tras tirar toneladas de cáscaras de naranja en un terreno muerto
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Un estudio publicado por la revista Restoration Ecology ha demostrado que el lanzamiento de cáscaras y pulpa de naranjas repercutió positivamente en la tierra de lo que 15 años después se ha convertido en una selva tropical en Costa Rica. Según los investigadores, este vertido mejoró sin ninguna duda las condiciones del suelo después de casi dos décadas. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre la curiosa historia de las naranjas que han creado una selva tropical en Costa Rica.
Esta historia es sabida por todos en Costa Rica, pero puede que muchas personas en Europa no la conozcan lo suficiente. El titular de que toneladas de cáscaras de naranja han creado una selva tropical en una zona muerta puede sonar rimbombante, pero un grupo de investigadores lo ha demostrado: el vertido de esta fruta y su pulpa fue clave para generar un impacto positivo en la tierra.
Todo comenzó con el inicio de un experimento científico que tuvo lugar en Costa Rica en la década de los 90, concretamente en la Reserva Natural de Guanacaste situada en el noroeste del país. Durante dos años, una empresa de zumos descargó cerca de 12.000 toneladas de cáscaras y pulpa de naranja en un terreno de 30.000 metros cuadrados que había sido arrasado por la deforestación y los incendios. La erosión del suelo había sido tal que esa tierra se consideraba como muerta.
La resurrección del terreno fue parada por la Justicia después de la denuncia de una empresa rival que presentó una demanda alegando que el vertido de residuos podría derivar en una contaminación ambiental en una zona protegida. Por ello, la Corte Suprema de Costa Rica decidió suspender este experimento hasta que, más de una década después, este terreno volvió a ser objeto de estudio por parte de un grupo de científicos que sacaron conclusiones positivas de lo que había pasado en el terreno.
Las cáscaras de naranjas y la selva tropical
Fue en 2013 cuando Timothy Troyer, un investigador de la Universidad de Princeton, volvió al lugar de los hechos para llevar a cabo una investigación que fue publicada en la revista Restoration Ecology. Los datos de este estudio desvelaron que la biomasa aérea en la zona que recibió los residuos orgánicos aumentó un 176% con respecto a una zona contigua en la que la tierra seguía muerta.
En la zona en la que se abocaron toneladas de cáscaras de naranjas se creó una especie de selva tropical en la que hubo un aumento significativo de la diversidad de especies vegetales, un incremento de la cubierta arbórea y una aceleración del crecimiento de las plantas leñosas. Es decir, estos restos de naranjas mejoraron la fertilidad del suelo y crearon nueva vida en un terreno que ya no estaba destinado para ello.
Los investigadores sacaron la conclusión de que estos restos de naranja actuaron como masa orgánica que mejoró las propiedades del suelo gracias a que se pudo retener mejor la humedad y a una reducción en la erosión del propio suelo. David Wilkoff, uno de los investigadores que lideró el estudio publicado por expertos de la Universidad de Princeton, dejó claro que el experimento deja claro que los residuos de la industria alimentaria, como las cáscaras de naranja, pueden transformarse en una herramienta para la restauración de bosques tropicales que han sido erosionados. Esta es la historia sobre cómo las toneladas de cáscaras y pulpas de naranjas convirtieron un suelo muerto en una selva tropical.
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