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¿Por qué el viaje de vuelta parece más corto? La neurociencia revela la explicación que hay detrás de este fenómeno

Viajar en avión
Control de seguridad en el aeropuerto.
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

La neurociencia revela la explicación que hay detrás de este fenómeno, el viaje de vuelta parece más corto por un motivo de peso. En estos días en los que los viajes ganan protagonismo, los hemos estado esperando durante mucho tiempo y eso quiere decir que deberemos estar preparados para emprender este desplazamiento. La parte menos divertida del viaje, la que más problemas puede causarnos y la que descontamos del descubrimiento del mundo que iniciamos, son las horas encerradas en un vehículo, camino a nuestro destino soñado.

En coche solemos tener el control del viaje, podemos hacer las paradas que necesitamos y vamos a nuestro ritmo creando recuerdos. En medios de transporte colectivos, nos adaptamos a las cientos o decenas de personas que iniciarán ese mismo desplazamiento. Nos preparamos para hacer realidad ese viaje de ensueño que puede ser más corto de regreso, la neurociencia parece que ha encontrado una explicación a algo que quizás no esperaríamos. Este fenómeno puede acabar siendo el que nos pondrá los pies en el suelo, en un viaje de vuelta que suele ser mucho menor de lo que esperaríamos.

El fenómeno que hay detrás de esta vuelta a la rutina

Cuando volvemos a casa el viaje parece más corto. Depende de las prisas quizás o del relax al que llegamos de saber que todo ha acabado. Parece imposible que el desplazamiento acabe siendo muy diferente, sólo deberemos estar preparados para afrontar un marcado cambio de tendencia.

En algunos procesos que podemos ver ahora que viajamos más, nos damos cuenta de la importancia de conseguir aquello que deseamos. Volver después de descubrir el mundo, siempre parece un viaje más corto que el iniciado. Podemos imaginar que hemos descubierto un filón enorme, cuando este fenómeno nos ha dado su razón de ser.

Estos días en los que quizás nos damos cuenta de lo cerca que estamos de nuestro día a día, de lo que supone está vuelta a la rutina que necesitamos es cuando el tiempo parece jugar a nuestro favor. No es que sepamos el camino de vuelta o que el viento pueda ser más o menos favorable.

La neurociencia tiene la explicación que buscamos a este fenómeno que se repite una y otra vez. Es hora de saber qué es lo que puede pasar con este curioso caso que casi nos hace viajar en el tiempo, la realidad es mucho más sencilla de lo que parece.

La neurociencia revela la explicación que hay detrás de este fenómeno

Lo que hay detrás de este fenómeno puede cambiarlo todo, sin duda alguna, estaremos ante un cambio de tendencia que puede ser el que nos abrirá la puerta a un experimento de lo más especial. Podemos calcular las idas y venidas de nuestras vacaciones, quizás nos sorprenderá descubrir que es el mismo tiempo, aunque no lo parezca.

Los expertos de Descubrirmente nos explican que: «Cuando te desplazas en una ruta que te resulta poco conocida, es habitual que apliques toda la concentración en orientarte, no perderte y transitar por el camino correcto. Así, en el viaje de ida tratas de estar muy atento a los detalles inéditos y tus expectativas te llevan a tratar de visualizar tu llegada al destino y a ‘construir’ un relato en el que intentas imaginar cómo será el lugar al que te diriges. En otras palabras, cuando vas a una ciudad o a una playa por primera vez, para ti será inevitable que el propio trayecto también forme parte de esta experiencia novedosa y tus expectativas empujen a tu cerebro a elaborar una historia. Será una narración en la que se entremezclarán tus percepciones en la ruta, los datos previos que conoces al respecto, así como todo aquello que crees o esperas que pueda suceder en tu punto de destino».

Siguiendo con la misma explicación: «Por otra parte, a lo largo del recorrido de partida te mantienes alerta también para intentar no llegar tarde y cumplir con los plazos con los que te has comprometido. Permaneces pendiente del reloj y observas cada detalle con el propósito de que una distracción no prevista pueda llevarte a una demora no deseada. Además, cuando marchas por un itinerario poco conocido o no habitual a menudo percibes que el traslado te ha ocupado más tiempo del real, como si nuestro ‘cronómetro interno’ trabajase más despacio que la medida externa y objetiva de horas, minutos y segundos. Algunos datos de investigación en neurología sugieren que nuestro mecanismo atencional de orientación en el tiempo nos permite la anticipación y la preparación con respecto a la ocurrencia de eventos que nos resultan relevantes. Todo ello subrayaría el protagonismo de las expectativas individuales dentro de los hechos mencionados. El proceso descrito se denomina ‘Efecto Viaje de Vuelta’ o ‘Return Trip Effect‘ y nos impulsa a sentir que en muchas circunstancias el camino de regreso se antoja más breve que la ruta de ida, aunque la duración sea similar en ambos casos. Curiosamente esta experiencia es parecida cuando utilizamos distintos medios de transporte».

 

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