Según la ciencia, quienes se acuestan a esta hora precisa tienen cerebros mucho más eficientes que los demás

Esta hora precisa aporta a la persona que se duerme y descansa sus horas, cerebros mucho más eficientes que los demás, la ciencia ha dado con una respuesta al mejor momento para acostarse. Los últimos tiempos nos damos cuenta de la importancia de descansar bien, en especial, cuando estamos ante un cambio de tendencia que puede acabar siendo la que marque nuestro rendimiento. Descansar bien es más importante de lo que parece.
Mucho más eficientes que los demás, al final lo que necesitamos es obtener un plus de buenas sensaciones que acabarán siendo las que nos permitirán rendir mejor. El descanso nocturno es algo que nos permite recargar pilas. Hacer ese reset que sin dormir resulta más complicado. Todos hemos tenido momentos en los que dormir poco se ha convertido en una auténtica pesadilla. En especial, en estos días en los que realmente cada pequeño paso acabará marcando una diferencia importante. Es hora de apostar claramente por un cambio de ciclo que hasta la fecha no sabíamos que podríamos ver. El descanso nocturno no sólo se marca por la hora de levantarnos, madrugar siempre es positivo, pero lo es más si nos acostamos a esta hora.
La ciencia habla sobre la hora en la que se acuestan las personas
El club de las 5 de la mañana es un bestseller internacional que nos invita a levantarnos a esta hora. Un momento del día en el que el sol empieza a salir o incluso es oscuro en determinadas latitudes. Algo que los españoles siempre hemos hecho, de la mano de ese refrán típico que nos invita a madrugar para conseguir el favor de Dios.
Hay personas que se levantan a las 5 y a las 8 ya tienen toda la jornada hecha, la casa limpia, la comida hecha y están impecables después de haber ido al gimnasio. No son máquinas, conocen el secreto de un cerebro que funciona a pleno rendimiento porque ha descansado las horas adecuadas.
Estar preparados para afrontar estos cambios que hasta el momento no sabíamos que podríamos empezar a ver llegar. Este descanso nocturno que afrontamos día tras día, quizás acabe siendo un error. Es hora de saber la hora exacta en la que debemos acostarnos para rendir más el día siguiente.
Se acuestan a esta hora precisa tienen cerebros mucho más eficientes
Tener cerebros mucho más eficientes es algo que deberemos empezar a tener en consideración. Sobre todo, si podemos conseguirlo, con un descanso nocturno que puede ser clave. En especial, en estos días en los que cada pequeño gesto cuenta de forma esencial.
Un reciente artículo de la Universidad Isabel I nos explica que: «Mientras duermes, tu cuerpo se recupera y se llena de la energía necesaria para poder afrontar un nuevo día con vitalidad. Por otro lado, dormir bien y las horas necesarias, es bueno para tu sistema inmune, es decir, mejora el funcionamiento del ejército de células y complementos que luchan diariamente para evitar que los microorganismos invasores nos venzan. Además, descansar bien reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, de sufrir un ictus y reduce la predisposición a tener obesidad y trastornos de la alimentación. A nivel mental dormir es igual de importante. Un buen descanso reduce la probabilidad de padecer depresión, disminuye la irritabilidad y el mal humor ayudándonos a que las relaciones emocionales con los demás sean más calmadas y positivas. A todos nos ha sucedido que, después de una mala noche, nos cuesta concentrarnos en las tareas, somos menos productivos en el trabajo o no comprendemos ni memorizamos con la misma facilidad lo que nos está explicando el profesor».
Siguiendo con la misma explicación: «La respuesta está en la melatonina. La melatonina es, por excelencia, la hormona del sueño, que aumenta al llegar la noche provocando la relajación y la somnolencia típica que nos sucede un rato antes de ir a la cama, y hace que durmamos plácidamente. Además de inducir el sueño, también regula la concentración de otras hormonas como la serotonina y el cortisol (Míguez et al., 1994). Las personas que tienen una buena calidad del sueño liberan mayor cantidad de serotonina y menor cantidad de la hormona cortisol, consiguiendo un balance hormonal que ayuda a que seamos más felices, estemos más relajados y tengamos menos probabilidad de caer en una depresión y de sufrir problemas cardiovasculares. Por si fuera poco, durante la noche la melatonina también incrementa los niveles de la hormona de crecimiento (Nassar et al., 2007). Esta hormona no solo hace que los niños se vuelvan más altos y fuertes, sino que también en las personas adultas promueve la reparación de las fibras musculares dejando los músculos recuperados para comenzar un nuevo día».