Astronomía

Pléyades en octubre de 2026: cuándo ver el famoso cúmulo estelar y dónde encontrarlo

Descubre cuándo ver las Pléyades en octubre de 2026 y cómo localizar este famoso cúmulo estelar en el cielo.

¿Qué son las Pléyades y por qué se llaman así?

Conjunción Luna Pléyades en septiembre 2026

¿Cómo fotografiar las Pléyades?

Las Pléyades
Pléyades en octubre de 2026.
Francisco María
  • Francisco María
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Hay algo profundamente magnético en la forma en que el cielo de otoño reordena las constelaciones. Con la llegada de octubre, las noches ganan horas de oscuridad y la atmósfera, al ir perdiendo el calor pesado del verano, regala una transparencia desacostumbrada. Es en ese momento preciso cuando el cúmulo abierto más famoso del firmamento vuelve a reclamar el protagonismo que se merece. Las Pléyades abandonan sus tímidas apariciones de madrugada para asomarse con fuerza en los cielos de primera hora, recordando a cualquier aficionado que la temporada de grandes observaciones astronómicas ha vuelto a empezar.

Un aliciente en próximos días, a lo largo del mes de octubre

Durante este octubre de 2026, la posición del cúmulo ofrece un aliciente perfecto tanto para quienes levantan la vista por pura curiosidad como para los observadores más experimentados. A medida que avanza el mes, las siete hermanas, como popularmente se les conoce debido a las estrellas más brillantes que distinguimos a simple vista, se elevan por el horizonte este y noreste poco después del anochecer.

Ya no hace falta trasnochar de forma extrema para encontrarlas. Con esperar a que la noche se asiente un poco, el cúmulo comienza a escalar el cielo nocturno, ganando altura y escapando de las turbulencias atmosféricas más cercanas al suelo.Lluvia de estrellas

Estrellas jóvenes

Existe una verdadera cuna estelar detrás de ese pequeño grupo brillante al que se le conoce como Messier 45 en los catálogos astronómicos. Se encuentra a unos 440 años luz de distancia de nosotros. No estamos viendo un grupo de estrellas viejas sino un grupo de estrellas jóvenes recién nacidas y muy calientes formadas juntas a partir del mismo nube de gas y polvo hace tan solo 100 millones de años.

Su característico brillo azulado, de una intensidad que contrasta con la frialdad del fondo oscuro, delata esa juventud cósmica. De hecho, si uno dirige unos prismáticos sencillos hacia el cúmulo, la sorpresa suele ser mayúscula: lo que a simple vista parecía un grupo apretado de seis o siete puntos luminosos se convierte de golpe en decenas, a veces cientos, de agujas de luz titilando en el ocular.

Es fácil la localización, pero con unos buenos consejos

Localizar las Pléyades en el cielo de octubre no exige cartas celestes complejas ni conocimientos avanzados de trigonometría esférica. Basta con mirar hacia el este cuando la noche ya es cerrada. Si el observador necesita una guía de referencia, la brillante estrella roja Aldebaran y la imponente constelación de Tauro actúan como el mejor mapa natural de la temporada.

El cúmulo descansa muy cerca de la cabeza del toro, como una pequeña joya de aspecto emborronado que desafía la vista de quien intenta contar sus componentes sin ayuda óptica.

Una confusión que suele producirse

Existe un curioso fenómeno perceptivo cuando uno se detiene a mirarlas fijamente. Debido a su disposición geométrica en miniatura, muchas personas confunden instintivamente las Pléyades con una versión reducida de la Osa Mayor, un pequeño cazo celeste que parece flotar a la deriva.

Esa falsa impresión geométrica desaparece en cuanto se comprende la escala real del objeto. Las estrellas que forman el cúmulo están unidas gravitacionalmente, viajando juntas por la Vía Láctea en una misma corriente estelar que se irá disgregando muy lentamente a lo largo de los próximos millones de años.Las Pléyades

Mirar al cielo de noche

La observación nocturna en esta época del año impone sus propias reglas, sobre todo en lo que al frío y al equipo se refiere. Octubre ya muerde por las noches en las zonas rurales o de media montaña, los lugares donde la oscuridad real permite apreciar los sutiles velos de gas que rodean a las estrellas principales.

Esa nebulosidad de reflexión, iluminada por el propio fulgor azulado de los astros, es una de las metas más codiciadas por la astrofotografía amateur, aunque su captura exige cielos impecables y exposiciones prolongadas.

Para el observador visual, la regla de oro sigue siendo la paciencia y la adaptación ocular. Alejarse de los focos naranjas de la contaminación lumínica urbana transforma por completo la experiencia. Bajo un cielo verdaderamente oscuro, las Pléyades dejan de ser un simple detalle brillante para convertirse en una bruma deslumbrante que parece cobrar relieve contra el terciopelo del espacio.

No hace falta instrumental costoso para disfrutar de este espectáculo otoñal; basta con una mirada limpia, un poco de abrigo y la disposición a detenerse un instante frente a uno de los paisajes más bellos que la noche nos pone al alcance de los ojos.

Conclusión

Aunque a simple vista se aprecian varios puntos luminosos que recuerdan a un pequeño cazo, el uso de unos sencillos prismáticos revela decenas de astros y su característica nebulosidad de reflexión. Para disfrutar plenamente del espectáculo, resulta fundamental alejarse de la contaminación lumínica urbana y contar con la paciencia y el abrigo necesarios para resistir el fresco otoñal de la madrugada.

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