Encuentran un continente oculto bajo Europa y su tamaño es similar al de Groenlandia: los geólogos no dan crédito

Entre las cadenas montañosas de Italia, Grecia y distintas regiones de los Balcanes se oculta una historia geológica sorprendente. Durante millones de años, nadie sospechó su existencia, hasta que una investigación científica reveló algo extraordinario: los restos de un antiguo continente oculto en Europa. Los expertos lo han denominado Gran Adria, una enorme masa continental que habría tenido una extensión similar a la de Groenlandia. Según los estudios, este territorio se separó hace cientos de millones de años del gigantesco supercontinente Gondwana, del que también formaban parte las actuales Sudamérica, África, India, Australia y la Antártida.
Gran Adria inició un lento desplazamiento hacia el norte durante decenas de millones de años. En su recorrido terminó chocando con el continente europeo y gran parte de su territorio fue empujado hacia las profundidades del manto terrestre. Sin embargo, no todo desapareció bajo la superficie. Fragmentos de esta antigua masa continental quedaron comprimidos, deformados y plegados en las montañas que hoy forman parte de Italia, Grecia y los Balcanes. Éste sorprendente hallazgo fue presentado en un estudio publicado en 2019 en la revista Gondwana Research.
Gran Adria: el continente oculto bajo Europa
La investigación sobre el continente oculto bajo Europa, liderada por el geólogo Douwe van Hinsbergen, de la Universidad de Utrecht, junto con especialistas de instituciones de Oslo y Zúrich, reconstruyó la compleja evolución geológica de la región mediterránea a lo largo de cientos de millones de años.
La reconstrucción de Gran Adria fue un trabajo que se prolongó durante casi una década. Los investigadores compararon el proceso con la resolución de un gigantesco rompecabezas cuyas piezas habían sido fracturadas, dobladas, apiladas unas sobre otras y dispersadas a lo largo de millones de años, dando origen a muchas de las regiones y penínsulas que hoy forman parte de Europa. De hecho, los científicos describieron el Mediterráneo como una zona de auténtico «caos geológico».
Para llevar a cabo el estudio, el equipo utilizó avanzados programas de reconstrucción de placas tectónicas combinados con datos recopilados sobre el terreno y análisis del magnetismo conservado en antiguas rocas. Aunque con frecuencia se le denomina «continente perdido», Gran Adria era una extensa plataforma continental poco profunda que, en lugar de hundirse bruscamente bajo el océano, fue acumulando sedimentos durante largos períodos.
Con el paso del tiempo, esos materiales se compactaron y endurecieron hasta transformarse en enormes capas de piedra caliza que hoy forman parte de numerosas montañas del sur de Europa. Un caso comparable es el de Zealandia, considerado por muchos científicos un continente mayoritariamente bajo el agua, cuyos fragmentos emergidos más conocidos son Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.
«La placa de la que este continente era parte tenía cerca de 100 km de grosor, y solo los primeros 5 km quedaron en la superficie. El resto descendió hacia el manto, donde puede ser detectado con ondas sísmicas, con una técnica que se llama tomografía sísmica. Nosotros documentamos esas reliquias del planeta en un documento que publicamos hace dos años llamado Atlas del Submundo», afirmó Van Hinsbergen a BBC Mundo.
Zealandia
Otro de los ejemplos más fascinantes de un continente oculto es Zealandia, también conocido como el continente de Nueva Zelanda. Los científicos consideran que se trata de una enorme masa continental que se separó de antiguos bloques terrestres hace decenas de millones de años. Posteriormente, cerca del 90 % de su superficie quedó sumergida bajo las aguas del océano Pacífico.
En su momento de mayor extensión, Zealandia habría alcanzado aproximadamente 4,9 millones de kilómetros cuadrados, una superficie superior a la de Groenlandia e incluso mayor que la de la India actual. Su característica más destacada era su forma alargada y estrecha, que se extendía desde Nueva Caledonia, en el norte, hasta las regiones subantárticas situadas al sur de Nueva Zelanda. En la actualidad, la inmensa mayoría de este continente permanece oculta bajo el océano.
Hallazgos como los de Gran Adria y Zealandia han transformado la manera en que entendemos la historia geológica de la Tierra. Estas investigaciones demuestran que la superficie terrestre ha experimentado cambios extraordinarios a lo largo de cientos de millones de años, con continentes que surgieron, se desplazaron, colisionaron y desaparecieron casi por completo.
Corteza continental
Los investigadores han averiguado que las rocas estudiadas eran parte de un continente. Hay dos tipos de corteza, la oceánica que es más fina, pero densa, que se encuentra a entre cuatro y seis kilómetros bajo el nivel del mar, explicó Van Hinsbergen a BBC Mundo. La corteza continental, en cambio, es más gruesa pero menos densa, químicamente compleja y con una larga historia geológica, y típicamente yace sobre el nivel del mar o a profundidades más cercanas a la superficie. «Estas rocas (del Mediterráneo) se intepretan como continentales. No somos los primeros en reconocer que debió haber habido un continente, pero hemos mostrado su extensión y reconstruido este continente en mucho más detalle de lo que jamás se había realizado».
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