Olvídate del ficus y del aloe vera: la planta que refresca el ambiente de tu casa en verano y te ayuda a crear un refugio verde
Cada verano se repite la misma búsqueda en internet: ¿Cuál es la mejor planta que refresca una casa sin gastar de más en climatización? Y claro, el ficus, el aloe vera o la lengua de suegra suelen ser las respuestas más repetidas, pero hay una palmera de interior que lleva años ganando terreno entre floristas y decoradores por un motivo muy concreto.
Y ojo, porque no actúa como un mero elemento decorativo. Su forma de transpirar y su gran tamaño de hoja son la clave real de por qué mucha gente nota un ambiente más fresco cuando la tiene cerca. Desde luego, desvelar qué palmera es y por qué funciona mejor que otras plantas populares merece la pena antes de comprar la próxima maceta.
¿Cuál es la planta que refresca el ambiente mejor que el ficus o el aloe vera?
La protagonista de este truco verde es la kentia (Howea forsteriana), una palmera originaria de la isla de Lord Howe, un pequeño enclave en el océano Pacífico situado a unos 780 kilómetros de la costa este de Australia, frente a Sídney.
Aunque no suele aparecer en los rankings habituales de plantas de interior, algunas floristerías la incluyen entre las especies que más contribuyen a bajar la sensación térmica de una habitación.
El motivo tiene una explicación sencilla, y es que sus grandes hojas arqueadas liberan vapor de agua a través de la transpiración, un proceso que aumenta la humedad del aire y genera una sensación de frescor perceptible en espacios cerrados.
Dicho esto, cuantas más hojas y mayor superficie foliar, más agua libera la planta al ambiente.
¿Por qué la kentia gana la partida al ficus y al aloe vera en pleno verano?
El ficus tolera bien el calor, pero apenas transpira en comparación con una palmera de hojas grandes, y el aloe vera, al ser una suculenta adaptada a climas áridos, guarda el agua en sus hojas en lugar de liberarla al aire.
La kentia, en cambio, necesita liberar humedad de forma constante para sobrevivir, algo que juega a favor de quien busca refrescar el salón.
A esa propiedad se suma que la kentia figura entre las plantas purificadoras de aire estudiadas por la NASA, capaz de filtrar compuestos como el formaldehído, el xileno o el tolueno presentes en ambientes cerrados.
Además, es una de las pocas palmeras de interior que no resulta tóxica para perros y gatos, un punto a favor en casas con mascotas.
¿Cuáles son los cuidados básicos de la kentia para que pueda refrescar el ambiente eficientemente?
La kentia agradece la luz indirecta y abundante, pero sufre si recibe sol directo, sobre todo cuando es joven: sus hojas pueden quemarse con facilidad.
En su hábitat de origen crece bajo el dosel de bosques húmedos y sombríos, así que un rincón luminoso sin sol directo reproduce bien esas condiciones. Esta tolerancia a la sombra, además, la convierte en una opción cómoda para quien no tiene grandes ventanales orientados al sur.
El riego debe ser moderado: se riega cuando la capa superior de la tierra está seca, hasta dos veces por semana en los meses más calurosos y apenas una vez al mes en invierno. La planta tolera mejor la falta de agua que el exceso, así que ante la duda conviene esperar. Pulverizar las hojas una o dos veces por semana ayuda a mantener la humedad que tanto necesita.
¿Merece la pena cambiar el ficus por esta planta este verano?
La kentia no sustituye al aire acondicionado, pero sí aporta un extra de frescor y humedad que se nota especialmente en salones con poca ventilación o mucho sol de tarde. Su porte elegante, además, la convierte en una pieza decorativa por sí sola, sin necesidad de macetas llamativas ni complementos.
En este sentido, basta con colocarla cerca de una ventana luminosa, vigilar el riego y dejar que haga su trabajo silencioso durante los meses de más calor.
La diferencia, dicen quienes ya la tienen en casa, se nota sobre todo al entrar en la habitación después de haber estado fuera, cuando el contraste de temperatura resulta mucho menos brusco.
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