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En 2022, la NASA llevó a cabo la prueba clave de su programa de defensa planetaria. La misión DART tenía como objetivo comprobar si una nave espacial podía alterar la trayectoria de un asteroide mediante un impacto controlado. Para ello, la sonda chocó contra Dimorphos, un asteroide de unos 160 metros de diámetro que gira alrededor de Didymos, un cuerpo mayor de aproximadamente 780 metros. Tras el impacto, los investigadores confirmaron que el período orbital de Dimorphos, que inicialmente era de 11 horas y 55 minutos, se redujo en un total de 32 minutos.
Ahora, China prepara una misión con un propósito similar, aunque con una diferencia fundamental. Mientras que DART sólo modificó la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos, el proyecto chino quiere cambiar la trayectoria del asteroide con respecto a la Tierra. Los expertos de la agencia espacial del país asiático consideran que este enfoque reproduce de forma más fiel el tipo de intervención que sería necesaria en un escenario real de defensa planetaria.
La nueva operación de rescate planetario de China
La Administración Espacial Nacional de China (CNSA) ha presentado los detalles de su próxima misión para alterar la trayectoria del asteroide 2015 XF261. El plan consiste en lanzar una nave espacial que impactará contra este asteroide, de aproximadamente 30 metros de diámetro, con el objetivo de modificar ligeramente su trayectoria y comprobar la eficacia de esta técnica como medida preventiva frente a futuras amenazas. Para evaluar los resultados, la misión contará con una segunda nave. Antes del impacto, ambas se separarán: una continuará su rumbo hacia el asteroide para colisionar con él, mientras que la otra permanecerá a una distancia segura para observar y registrar todo el proceso.
Esta nave de seguimiento recopilará datos sobre las consecuencias del choque, analizará cómo cambia la órbita del asteroide y verificará que su nueva trayectoria no represente ningún peligro para la Tierra. La operación se desarrollará a unos siete millones de kilómetros de nuestro planeta y presenta varios desafíos. Uno de los más relevantes es el desconocimiento de la composición interna del asteroide, lo que impide prever con exactitud cómo responderá al impacto. Entre los posibles escenarios figuran la fragmentación parcial del objeto o una deformación inesperada.
A esto se suma que, debido a la enorme distancia, la nave encargada del impacto no podrá recibir instrucciones en tiempo real desde la Tierra; tendrá que navegar de forma completamente autónoma hasta alcanzar el objetivo a velocidad hipersónica. La misión, que se desarrollará entre 2029 y 2030, se plantea como una prueba de defensa planetaria, aunque actualmente no existe ningún asteroide catalogado como una amenaza real para nuestro planeta.
Por el momento, las autoridades no han hecho públicos detalles como el tamaño, la masa, el sistema de propulsión o la empresa responsable de fabricar la nave. Durante la misión, el vehículo espacial tendrá que localizar el asteroide y ejecutar de manera completamente autónoma la fase final de la aproximación, ya que el tiempo que tardan las comunicaciones con la Tierra impide controlar la maniobra en tiempo real.
Asteroide 2015 XF261
Los investigadores calculan que el asteroide tiene un diámetro aproximado de 30 metros, aunque esa cifra sigue siendo aproximada debido a la escasa información disponible. Estudios previos situaban su tamaño entre 24 y 84 metros, dependiendo de la cantidad de luz que refleja su superficie, con una estimación media de 35,5 metros.
También se desconocen aspectos clave como su masa, densidad, composición interna o velocidad de rotación. En caso de que su diámetro sea realmente de unos 30 metros y esté formado por roca sólida de composición habitual, los científicos calculan que su masa podría oscilar entre 42.000 y 49.000 toneladas.
Los investigadores han establecido cuatro objetivos fundamentales con esta misión: alcanzar el asteroide con precisión, alterar su órbita, analizar las consecuencias del impacto y confirmar que, una vez modificada su trayectoria, no represente ningún riesgo para la Tierra.
Año Internacional de la Concienciación sobre los Asteroides y de la Defensa Planetaria 2029
La defensa planetaria engloba las estrategias y tecnologías que desarrollan las agencias espaciales para localizar, seguir y, llegado el caso, desviar asteroides o cometas que puedan convertirse en una amenaza para la Tierra. Sin embargo, antes de recurrir a estos métodos en una emergencia real, resulta imprescindible ponerlos a prueba mediante simulaciones y misiones experimentales que permitan verificar su eficacia.
«El 13 de abril de 2029, el asteroide (99942) Apofis pasará, de forma segura, a unos 32.000 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra, dentro de la órbita geoestacionaria, sin suponer amenaza alguna para nuestro planeta. Este acercamiento extremadamente próximo hará que el asteroide sea visible a simple vista para miles de millones de personas en un cielo despejado de noche. Se tratará de un acontecimiento extraordinario en el milenio y una ocasión única para una campaña mundial de concienciación sobre los asteroides, por su valor científico y como recurso, además de por el peligro que pueden representar», detalla la ONU.