JUICIO EN MADRID

El descuartizador de Valdemoro mantiene que mató a su víctima por accidente durante un juego sexual

descuartizador Valdemoro
El descuartizador de Valdemoro pide que le rebajen diez años su condena por asesinato
Ángel Moya

El descuartizador de Valdemoro sigue manteniendo que mató a su víctima por accidente durante un juego sexual en el dormitorio del chalet que okupaba en la citada localidad madrileña.

Además, el colombiano Leonardo Valencia intentará, durante el juicio que arrancará este martes en la Audiencia Provincial de Madrid, hacer valer su confesión espontánea a los guardias civiles que le sorprendieron intentando deshacerse de los restos de su víctima en un carro de la compra. A ellos les dijo que «se le había ido de las manos» un juego violento con su víctima.

Valencia, más conocido como el descuartizador de Valdemoro, se enfrenta a  la petición de las acusaciones particulares del caso que solicitan Prisión Permanente Revisable, al entender que el asesinato estaba relacionado también con un delito contra la integridad sexual de la víctima. La Fiscalía, por su parte, solicita 25 años para el descuartizador.

El relato del fiscal comienza en la madrugada del 15 de octubre de 2019, cuando el acusado recibió en su domicilio a la joven Emilce de 18 años. Leonardo la conocía de haberle realizado tatuajes y venderle medicamentos sin receta. Tras unas horas en las que la víctima consumió alcohol y pastillas de Rivotril, Leonardo aprovechó el estado de somnolencia de la mujer para asesinarla. Según el fiscal, Leonardo se colocó súbitamente tras Emilce e intentó ahogarla haciéndole un mataleón con su brazo. Tras unos minutos interminables de agonía para la víctima, el asesino volvió a intentar ahogarla con un cable de ordenador sin conseguirlo. Finalmente, Leonardo apuñaló a la joven con un cuchillo.

Fue un asesinato con alevosía, puntualiza el fiscal, atacando a la víctima por la espalda para impedir que pudiera defenderse, con un desprecio total por el sufrimiento de su víctima. Lo que ocurrió después fue terrible. Según el relato del fiscal, una vez asesinada Emilce, Leonardo llevó el cuerpo a la bañera y usando un bisturí comenzó a recortarlo siguiendo el patrón de una lámina que colgaba en la pared representando a una mujer con los mismos tatuajes que la víctima. A continuación, recortó el rostro de la mujer y los tatuajes, para guardarlos como trofeo. Finalmente, decidió quemar los restos de su víctima en la barbacoa del patio del chalet.

El descuartizado de Valdemoro tampoco consiguió hacer desaparecer el cuerpo en la barbacoa y llamó a su ex pareja, Celia, para pedirle ayuda. Ella, a pesar de que Leonardo le confesó que había «matado a una joven para experimentar que se sentía», le acompañó a comprar los útiles para limpiar la sangre, y le ayudó a borrar las huellas del crimen.

Finalmente, a las ocho de la tarde, aprovechando que Leonardo salió de la casa durante unos minutos, Celia sacó fotos del escenario del crimen y acudió a denunciarlo a la Guardia Civil. Allí mismo fue detenida por encubridora.

Los guardias civiles, espantados ante lo que parecía verse en las fotografías que les mostraba Celia, acudieron rápidamente a la casa de Leonardo. Allí sorprendieron al asesino en el momento en que intentaba deshacerse de más restos de Emilce en un carrito de la compra. A los guardias les dijo que «ha sido un accidente de tipo sexual», más tarde la autopsia echaría abajo la manifestación del descuartizador.

En la casa del Leonardo, los guardias hallaron 51 armas blancas y cuatro réplicas de armas de fuego, un escenario macabro con figuras del diablo,  e ilustraciones con escenas de sadismo y canibalismo. También un arsenal de pastillas para su propio consumo y venta ilegal.

El martes, Leonardo, el descuartizador de Valdemoro, escuchará el relato de su horrendo crimen desde el banquillo. Mientras se prevé que abogado defensor, Marcos García Ortega, del despacho de abogados Marcos García Montes, recuerde ante el Tribunal la adicción a las drogas que en la fechas próximas al crimen sufría su cliente.

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