neurología

Terapia cetogénica, clave para controlar la epilepsia refractaria

"Un 55% de los niños y un 13% de adultos con epilepsia refractaria pueden quedar libres de crisis si siguen la terapia cetogénica"

terapia cetogénica
La terapia cetogénica es un tipo de tratamiento dietético.

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Un año más, el 24 de mayo conmemoramos el Día Nacional de la Epilepsia, una patología que afecta aproximadamente a 500.000 personas en España, a los que se añaden unos 20.000 casos nuevos cada año –principalmente en niños y en personas mayores de 65 años–, según estima la Sociedad Española de Neurología (SEN).

El impacto de la epilepsia en la calidad de vida de quienes conviven con ella es profundo y abarca desde limitaciones físicas hasta un fuerte estigma social. En concreto, las crisis impactan directamente en la calidad de vida de los pacientes, y la evidencia científica reconoce que 3 de cada 10 pacientes con epilepsia no responden al tratamiento farmacológico. De este modo, contar con opciones terapéuticas no farmacológicas, seguras y eficaces como la terapia cetogénica puede tener grandes beneficios en el control de crisis, la mejora de la estabilidad psicológica del paciente y el bienestar familiar. Así se ha puesto de manifiesto en el marco de Nutricia KetoUniversity, la única formación multidisciplinar dirigida a especialistas médicos organizada por Danone Nutricia.

La terapia cetogénica es un tipo de tratamiento dietético que se caracteriza por poseer un alto contenido en grasa, bajo en hidratos de carbono y con la cantidad necesaria de proteínas. Esta dieta emula los cambios metabólicos asociados a la situación de ayuno, con la producción de cuerpos cetónicos, que influyen en el control de las crisis epilépticas. La efectividad ha sido probada en diversas publicaciones que revelan que hasta un 55% de los niños y un 13% de adultos con epilepsia refractaria pueden quedar libres de crisis si siguen convenientemente la terapia cetogénica.

Es una terapia neurológica segura y eficaz, casi sin contraindicaciones, y puede indicarse en monoterapia o en combinación con fármacos anticrisis. Resulta emocionante ver cómo ha dejado de ser «el último recurso» para convertirse en una herramienta mucho más dinámica. Estamos viendo una integración cada vez mayor en enfermedades mitocondriales, en síndromes concretos (como el síndrome de Rett) y en situaciones críticas como en el manejo del estatus epiléptico.

Además, la personalización es otra gran novedad: ya no aplicamos un protocolo rígido de terapia cetogénica, sino que la adaptamos a perfiles específicos, desde lactantes con espasmos epilépticos infantiles hasta trastornos epilépticos en pacientes adultos, manteniendo el tratamiento incluso más allá de los dos años si el paciente lo requiere, con dietas más o menos exigentes en función de la situación clínica.

Además, si la terapia cetogénica se emplea de forma precoz, conseguimos que se minimice el impacto en el desarrollo cognitivo y de la neurodegeneración. De esta forma, conseguimos que esta terapia sea también beneficiosa para mejorar la conducta, el sueño y la función cognitiva, aspectos que a menudo afectan más la calidad de vida que las propias crisis convulsivas.

Entre las nuevas líneas de investigación en terapia cetogénica que hemos compartido durante esta jornada, cabe destacar el papel del microbioma en el eje intestino-cerebro, la neuroinflamación y cómo los cambios metabólicos inducidos por las terapias cetogénicas ayudan a frenarla.

También se está estudiando a fondo cómo personalizar las indicaciones según el perfil metabólico o genético de cada paciente, de manera que podamos ser más precisos desde el principio con la elección de la dieta. En este sentido, el uso de aplicaciones móviles y sensores de monitorización continua de glucosa y cetonas en tiempo real podría permitir ajustes dietéticos dinámicos y precisos por parte de los clínicos y de los propios pacientes.

Por último, es muy importante que todo esto se produzca contando con el trabajo conjunto de un equipo multidisciplinar. Para que sea óptimo, es fundamental que el abordaje de los pacientes sea contemplado desde la perspectiva del especialista en pediatría, nutrición y dietética, neurología y endocrinología.

Dr. Alejandro Rodríguez

Jefe de Sección de Gastroenterología, Hepatología, Nutrición Pediátrica y EIM Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).

Presidente de la Asociación Andaluza de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas.

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