Estos son los contaminantes presentes en el hogar que podrían afectar a tu fertilidad
Expertos alertan del impacto de los disruptores endocrinos, compuestos químicos presentes en plásticos, cosméticos o textiles que interfieren en el equilibrio hormonal
El interior de las viviendas podría concentrar una mayor exposición a estos contaminantes que el propio exterior
Fact checked
Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.
Plásticos, cosméticos, productos de limpieza, envases alimentarios o incluso textiles: los llamados disruptores endocrinos forman parte del día a día de millones de personas y, aunque su nombre sigue siendo desconocido para gran parte de la población, los expertos llevan años alertando de su impacto sobre la salud hormonal y reproductiva.
Se trata de contaminantes químicos ambientales capaces de alterar el funcionamiento del sistema endocrino, interfiriendo en la comunicación hormonal del organismo. Tal y como explica uno de los principales expertos en disruptores endocrinos en España, el Dr. Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada, «estos compuestos actúan como verdaderos ‘hackers del mensaje hormonal’, modificando el equilibrio hormonal incluso en niveles bajos de exposición».
Aunque durante años estos contaminantes se han relacionado principalmente con problemas metabólicos, cada vez existe más interés científico sobre el papel que podrían tener también en la fertilidad y la salud reproductiva, tanto de hombres como de mujeres.
En este sentido, la Dra. Mª José Martínez-Cañavate, directora clínica de Ginemed y Ginefiv Madrid, explica que «los disruptores endocrinos actúan imitando o alterando el comportamiento natural de determinadas hormonas, por lo que una exposición continuada podría afectar a procesos hormonales clave relacionados con la fertilidad, tanto femenina como masculina».
Aunque la preocupación en torno a estos contaminantes ha aumentado en los últimos años, los especialistas advierten de que la exposición no solo continúa, sino que empieza cada vez antes. «La Generación Z ha estado expuesta desde el momento de la concepción, ya que sus madres y padres ya lo estaban», explica Olea, quien vincula este incremento con el crecimiento del uso de plásticos, cosméticos, productos de cuidado personal y textiles sintéticos.
El peligro también está dentro de casa
Lejos de tratarse de una exposición puntual, el contacto con estos compuestos se produce de forma constante y muchas veces inadvertida en situaciones cotidianas. Desde pesticidas presentes en alimentos convencionales hasta envases de plásticos, detergentes, ambientadores, perfumes o productos de higiene personal.
De hecho, distintos estudios sobre polvo interior señalan que el hogar podría llegar a ser incluso más problemático que el exterior en lo que respecta a la exposición a disruptores endocrinos, especialmente para aquellas personas que pasan más tiempo en interiores, como niños o mascotas.
Además, algunos de estos compuestos, como los ftalatos, parabenos o el bisfenol-A (BPA), llevan años bajo el foco científico por su posible relación con alteraciones hormonales, infertilidad, obesidad o trastornos del neurodesarrollo.
Cuando el entorno también influye en la fertilidad
En este contexto, expertos de Ginemed advierten de que los factores ambientales están adquiriendo cada vez más relevancia dentro de la salud reproductiva, especialmente en un escenario marcado por el retraso de la maternidad y el aumento de problemas de fertilidad. La exposición continuada a determinados disruptores endocrinos podría influir de forma directa tanto en la fertilidad femenina como masculina, afectando a la calidad ovocitaria, la reserva ovárica o la calidad seminal.
En el caso de las mujeres, algunos estudios relacionan estos compuestos con alteraciones hormonales que pueden afectar a la regularidad de los ciclos menstruales, la calidad de los óvulos o incluso la reserva ovárica. Además, determinadas sustancias podrían dificultar la implantación embrionaria y el correcto desarrollo del embarazo en sus primeras etapas. En este sentido, la Dra. Martínez-Cañavate afirma que «algunos disruptores endocrinos podrían interferir también en procesos relacionados con la función ovárica, la calidad ovocitaria o la respuesta a tratamientos de reproducción asistida».
Por su parte, en hombres, los especialistas también han observado una posible relación entre la exposición a determinados disruptores endocrinos y alteraciones en la calidad seminal, como una menor cantidad y vitalidad de los espermatozoides. Algunas investigaciones apuntan además a un posible impacto sobre el ADN espermático asociado al estrés oxidativo, lo que podría afectar a la capacidad reproductiva.
Aun así, la doctora recuerda «la fertilidad depende de múltiples factores y, aunque no siempre existe una relación directa causa-efecto, cada vez contamos con más evidencia sobre cómo determinados hábitos y exposiciones ambientales pueden influir en la salud reproductiva».
El embarazo, una etapa especialmente sensible
En consulta, los especialistas observan una creciente preocupación por el impacto que el entorno y los hábitos de vida pueden tener sobre la fertilidad, especialmente entre pacientes que se encuentran en búsqueda de embarazo o que recurren a tratamientos de reproducción asistida.
Esta preocupación se traslada también al embarazo, una etapa especialmente sensible desde el punto de vista hormonal y del desarrollo fetal. En este sentido, los expertos advierten de la importancia de reducir, en la medida de lo posible, la exposición a determinadas sustancias durante la gestación, ya que pequeñas alteraciones hormonales podrían influir en procesos clave para el desarrollo del bebé.
Algunos estudios han relacionado la exposición continuada a determinados disruptores endocrinos con un mayor riesgo de alteraciones en el desarrollo fetal, parto prematuro o bajo peso al nacer. Aun así, los especialistas recuerdan que la mayoría de embarazos evolucionan con normalidad y llaman a abordar este tema desde la prevención y no desde el alarmismo. «Lo importante no es generar miedo, sino entender que existen pequeñas decisiones cotidianas que pueden ayudar a reducir exposiciones innecesarias, especialmente en etapas sensibles como la búsqueda de embarazo o la gestación», señala la Dra. Martínez- Cañavate.
¿Se puede reducir la exposición a los disruptores endocrinos?
Aunque eliminar completamente la exposición a disruptores endocrinos resulta prácticamente imposible, los expertos coinciden en que sí existen medidas que permiten minimizar el contacto cotidiano con este tipo de compuestos.
En paralelo, organismos como la Agencia Europea de Compuestos Químicos y Mezclas (ECHA) trabajan desde hace años en la retirada progresiva de sustancias con conocida toxicidad endocrina. Sin embargo, los especialistas advierten de que este proceso continúa siendo complejo debido a la rápida sustitución de determinados compuestos por otros similares cuya seguridad todavía genera dudas.
A pesar de ello, los expertos insisten en que el ciudadano informado puede adoptar pequeñas decisiones cotidianas que ayuden a reducir la exposición. «Está en manos del ciudadano proceder a la elección de aquello más seguro y con menos riesgo de exposición», señala Olea.
En este sentido, los expertos recuerdan que, aunque muchos de los estudios realizados hasta la fecha continúan en investigación y parte de la evidencia procede de modelos animales, el conjunto de los datos disponibles apuntan a la importancia de adoptar un enfoque preventivo y reducir, en la medida de lo posible, aquellas exposiciones evitables.
Además, los especialistas recuerdan que el impacto de estos compuestos no se limita únicamente a la fertilidad, sino que algunas investigaciones también los han relacionado con otras patologías hormonales, metabólicas o neurológicas, por lo que apostar por hábitos más conscientes puede contribuir a proteger la salud a largo plazo.
Entre las principales recomendaciones destacan reducir el uso de plásticos en la cocina, evitar alimentos ultraprocesados y superempaquetados, priorizar productos frescos y de temporada, disminuir el uso de textiles sintéticos y apostar por cosméticos de fabricantes de confianza. También se recomienda ventilar correctamente el hogar y minimizar la acumulación de polvo y fibras sintéticas en interiores.
Temas:
- Fertilidad