Dormir

¿Es sano dormir a cualquier hora del día?

Estamos acostumbredos a las siestas y a muchos momentos del día en que echamos una siesta. Pero, ¿es realmente sano dormir a cualquier hora?

Sueño durante el día
Dormir por el día

La calidad y la cantidad de horas de sueño son pilares de una buena salud. Cuerpo y mente necesitan descansar para estar preparados para un nuevo día y rendir al máximo. En caso contrario, terminaríamos debilitados a nivel inmunológico, muscular, cognitivo y emocional. Pero, ¿es recomendable dormir a cualquier hora del día? ¿Es sano cambiar la noche por el día o disfrutar de largas siestas durante la tarde?

¿Nuestro organismo está preparado para irse a dormir a cualquier hora del día?

Nuestro cerebro es un órgano complejo y magnifico, del cual depende el correcto funcionamiento de todas las funciones orgánicas. Entre sus varias regiones, encontramos el  núcleo supraquiasmático (NSQ), que actúa como un pequeño reloj interno. De hecho, emite un ruido muy discreto mientras lleva la cuenta de 24 horas y 10 minutos, aproximadamente.

En nuestro cerebro confluyen y se entrecruzan los nervios ópticos, y es por ello que sentimos una sensación diferente en nuestros ojos cuando empezamos a estar somnolientos.

La presencia y el funcionamiento del NQS dejan en evidencia que el ser humano no duerme de forma aleatoria. Nuestro organismo tiende a ser diurno, estando más preparado para realizar actividades que necesitan esfuerzo físico y mental con la presencia de luz natural.saludable dormir de día

Los patrones de sueño también son capacidades adaptativas

A lo largo de su evolución, el ser humano ha desarrollado algunos parámetros de comportamiento para preservar su supervivencia. Durante el día, el hombre podría detectar más fácilmente la presencia de depredadores o cualquier otra amenaza. Además, muchos animales cazadores son activos principalmente a la noche.

Por lo tanto, la especie humana también se ha adaptado a resguardarse y no exponerse a riesgos innecesarios en la ausencia de luz natural, ya que ello le dejaba en una posición de desventaja.

Si bien una persona pueda adaptarse a dormir a cualquier hora del día, nuestro cuerpo está “programado” para reducir su ritmo durante la noche y descansar en la madrugada. Ello permite que nuestros tejidos y músculos se recuperen, previniendo un estado de sobrecarga o saturación de cuerpo y mente.

Pero, ¿es perjudicial dormir a cualquier hora del día?

Aunque nuestro entorno se ha transformado radicalmente desde los tiempos primitivos, hemos conservado muchos hábitos. La dinámica productiva de las ciudades sigue siendo mayormente diurna y la noche es asociada al fin de la jornada laboral.

En términos prácticos, ello significa que dormir a cualquier hora del día no es tan simple ni cómodo. En primer lugar, porque nuestro reloj biológico tiende a dejarnos más alertas y predispuestos durante la mañana. Pero más allá de las razones biológicas, también está la realidad.

La oscuridad de nuestros hogares no siempre es tan adecuada para un óptimo sueño. Con la llegada de la mañana, empezaremos a escuchar ruidos, podemos recibir interrupciones como llamadas o mensajes, o tener compromisos laborales y sociales, como reuniones, almuerzos o videoconferencias.

Pero, ¿qué pasa con las siestas?

El organismo de muchas personas “pide” una siesta durante la tarde. Ello también es el resultado de una combinación de factores biológicos y sociales/adaptativos. Pero puede estar asociado a una mala calidad o insuficientes horas de sueño durante la noche.

Generalmente, se recomienda que las siestas sean cortas, con no más de 15 minutos. Así mismo, hay evidencias de que quienes realmente se benefician de las siestas son aquellos que no duermen más de 6 horas durante las noches.

En resumen…

Nuestro organismo está biológicamente adaptado a mantener hábitos más diurnos y disminuir su actividad con la llegada de la noche. Además, el ritmo y las costumbres de nuestras sociedades tampoco favorecen que consigamos dormir a cualquier hora del día. En general, es mucho más sencillo encontrar las condiciones propicias para disfrutar de la cantidad de horas necesarias (al menos más de seis para los adultos) durante las noches.

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