Golpe al cáncer de mama más agresivo: una vacuna logra evitar la recaída en 11 pacientes durante 6 años
Este nuevo desarrollo utiliza la misma tecnología básica del ARN mensajero (ARNm) que el utilizado contra el covid

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Recientemente, se han dado a conocer resultados muy prometedores en el desarrollo de una vacuna destinada a combatir el cáncer de mama triple negativo, el subtipo de esta enfermedad más agresivo, difícil de tratar y con peor pronóstico en todo el mundo. Estos hallazgos, que están captando el interés de la comunidad científica internacional, apuntan a que las terapias basadas en vacunas pueden convertirse en una pieza clave para mejorar el tratamiento y, en el futuro, potencialmente cambiar el curso de este cáncer.
¿Qué es el cáncer de mama triple negativo y por qué es tan desafiante? El cáncer de mama triple negativo (CMTN) representa aproximadamente entre el 10 % y 15 % de todos los casos de cáncer de mama a nivel mundial, aunque en algunos países alcanzan hasta el 20 % de incidencias. Se caracteriza por la ausencia de tres receptores tumorales habituales (estrógenos, progesterona y HER2), lo que limita las opciones terapéuticas convencionales como tratamientos hormonales o dirigidos. Además, suele afectar a mujeres más jóvenes y tiene una mayor probabilidad de recurrencia dentro de los primeros años tras el diagnóstico.
Debido a su biología única, el CMTN tiene uno de los peores pronósticos entre los subtipos de cáncer de mama y una menor supervivencia a largo plazo cuando se compara con otras formas de la enfermedad. Por ello, la búsqueda de tratamientos innovadores es una prioridad global en oncología.
Vacuna de ARN mensajero
A la vanguardia de esta investigación se encuentra un ensayo clínico desarrollado por la empresa biotecnológica alemana BioNTech, famosa por su vacuna de ARN mensajero contra la covid. Este nuevo desarrollo utiliza la misma tecnología básica del ARN mensajero (ARNm), pero en lugar de prevenir una infección viral, entrena al sistema inmunológico para reconocer y atacar las células tumorales específicas de cada paciente con cáncer de mama triple negativo.
El proceso consiste en analizar el tumor de cada paciente e identificar proteínas particulares (neoantígenos) que son exclusivas del cáncer de esa persona. A partir de esa información se diseña una vacuna personalizada que codifica hasta unas 20 de estas proteínas tumorales específicas. Cuando esta vacuna se administra, el cuerpo produce estas proteínas y el sistema inmunitario se adiestra para detectarlas y destruir las células que las contienen.

Resultados del ensayo
Los datos presentados recientemente en la prestigiosa revista Nature muestran resultados llamativos para ser un ensayo temprano (fase I). De las 14 pacientes que recibieron la vacuna personalizada, 11 han permanecido libres de enfermedad durante seis años después del tratamiento, una cifra muy significativa considerando lo agresiva que suele ser esta forma de cáncer.
La vacuna no está diseñada para reducir tumores existentes de forma directa. En cambio, su objetivo principal es activar células T efectivas y duraderas que patrullen el cuerpo y eliminen cualquier célula tumoral residual que pueda quedar tras tratamientos convencionales como cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Los efectos secundarios observados fueron en general leves o moderados —como fiebre, dolores de cabeza o escalofríos— y se resolvieron rápidamente, lo que sugiere un perfil de seguridad aceptable para una terapia inmunológica activa.

Investigaciones paralelas
Este tipo de vacunas no es exclusivo de BioNTech. A nivel internacional, distintos equipos de investigación están explorando vacunas contra el cáncer de mama dirigidas a otras dianas inmunológicas:
Investigadores de la Cleveland Clinic, en Estados Unidos, han presentado resultados de una vacuna preventiva en fase I diseñada para estimular la respuesta inmune contra la proteína α‑lactalbumina, presente en la mayoría de los tumores triple negativos. Esta vacuna experimental produjo una respuesta inmune en aproximadamente el 74 % de los participantes y mostró una buena tolerancia general, marcando el camino para futuros ensayos más amplios.
Otros estudios han investigado combinaciones de vacunas contra proteínas tumorales comunes en subtipos específicos de cáncer de mama, como aquellos positivos para HER2, con resultados iniciales prometedores cuando se combinan con quimioterapia tradicional.
Además, investigaciones preclínicas en países como China han experimentado con nanovacunas derivadas de membranas tumorales que lograron inhibición significativa en modelos animales de cáncer de mama agresivo, lo que abre vías futuras para enfoques alternativos de vacunación contra tumores.
Perspectivas y retos futuros
Aunque los resultados actuales son muy prometedores, la comunidad científica subraya la necesidad de ensayos más amplios y controlados para confirmar la eficacia real de estas vacunas y su impacto en supervivencia y calidad de vida. Además, hay desafíos importantes por delante, como la adaptación de estas terapias a gran escala, el manejo de costos elevados y la necesidad de tecnologías avanzadas para diseñar vacunas personalizadas de forma rápida y asequible.
Estas investigaciones representan un avance esperanzador en la lucha contra uno de los cánceres de mama más difíciles de tratar, marcando una nueva frontera en terapias inmunológicas y mostrando que las vacunas, más allá de prevenir infecciones, pueden convertirse en herramientas valiosas para tratar y quizás algún día erradicar formas agresivas de cáncer.
Temas:
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