El PSOE ‘celebrará’ su derrota ante Mañueco porque «será un retroceso, no un batacazo»
Los socialistas preparan un argumentario basado en el «cambio de tendencia», no en los números

Dirigentes del PSOE andan procesando estos días la previsible «derrota» de su partido en las elecciones en Castilla y León. Sus encuestas les confirman el segundo puesto y el retroceso con respecto a las anteriores elecciones, pero lejos del «batacazo» recibido tanto en los comicios de Extremadura como en Aragón. Por todo ello, en los cuarteles generales socialistas están elaborando ya el discurso para el domingo por la noche, tras las elecciones, en el que pretenden convertir la derrota en un motivo de celebración.
El argumentario del PSOE, según fuentes del partido consultadas por OKDIARIO, lejos del «pésimo» o del «mal resultado, sin paliativos» que se han visto obligados a entonar en los comicios más recientes, será casi una celebración por haber evitado un nuevo descalabro, en términos electorales. Es más, en Ferraz ya hay quienes quieren ver «brotes verdes» en la que será la tercera derrota consecutiva en los últimos tres meses. Incluso están dispuestos a afirmar que el papel del presidente Pedro Sánchez frente a la guerra de Irán ha dinamizado una parte del «voto dormido».
Según estas mismas fuentes, en el argumentario del PSOE pretenden incluir el concepto «cambio de tendencia» y sacar el mayor partido posible a su derrota. Algunos de los dirigentes consultados se atreven, incluso, a vincularlo a un cambio generalizado en los votantes de izquierdas y aseguran que «ya se está notando una mayor movilización de un electorado que parecía haber abandonado al PSOE, pero que sigue estando ahí».
Lo cierto es que sus sondeos y trackings diarios llevan mucho tiempo sin colocarles en primera posición, desde las elecciones autonómicas de 2019, en las que el entonces líder del PSOE regional y candidato, Luis Tudanca, obtuvo 479.917 votos, convertidos en 35 escaños, frente a los 29 obtenidos por el PP, con 433.812 votos. En aquellos comicios fueron los 12 escaños obtenidos por Ciudadanos los que decantaron el Gobierno del lado del PP y de Alfonso Fernández Mañueco, que es presidente de Castilla y León desde entonces.
En esta ocasión y viniendo de resultados catastróficos, el PSOE prepara una noche electoral «en positivo» con aires de celebración, por haber esquivado un nuevo y estrepitoso batacazo en la serie que lleva en los últimos meses y que le supuso la pérdida de 10 escaños en Extremadura (de 28 pasó a 18), la dimisión de su candidato Miguel Ángel Gallardo y hasta el abandono del acta de diputado autonómico, o del revolcón histórico de la ex ministra portavoz y titular de Educación Pilar Alegría, que dejó al PSOE en 18 escaños, cinco menos de los que obtuvo en las anteriores elecciones el ex presidente de Aragón ya fallecido, Javier Lambán.
Los números, convenientemente torturados, casi siempre terminan por cantar lo que sea necesario. Pero la realidad es tozuda y tampoco van a acompañar al PSOE en las elecciones de Castilla y León, según admiten los dirigentes del PSOE. Sin embargo, el truco de la noche electoral consiste en abonarse a la palabra «tendencia» y a la tesis de la «recuperación». Los argumentarios están ya en marcha.