La psicología concluye que las personas que se alegran del mal ajeno no lo hacen porque sean malos, sino que es un mecanismo de justicia y defensa
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La psicología explica por qué en ciertas situaciones donde alguien sufre alguna controversia, nos alegramos e incluso nos sentimos aliviados. Ese jefe o superior que trata mal a sus empleados, adjudicándose méritos ajenos y es prepotente, es despedido. Tú, como empleado, sientes tranquilidad y alegría, pero no por maldad. Sientes que se ha hecho justicia después de tantas injusticias.
En otras ocasiones, este fenómeno llamado Schadenfreude tiene otras claves, pero el mismo significado.
¿Cómo se explica este fenómeno?
Este fenómeno psicológico conocido como Schadenfreude no siempre nace de la maldad. En ocasiones, esta alegría por el mal ajeno viene determinada por un deseo de justicia o karma. Se produce cuando crees que a la persona a la que le pasa algo malo se lo merece y que de ese modo se está haciendo justicia.
Las claves del fenómeno según los expertos son:
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- Búsqueda de la justicia: cuando una persona recibe una reprimenda tras una conducta negativa, se tiene la percepción de que se restablece el equilibrio.
- Autoestima: en ocasiones, cuando otra persona fracasa, ayuda a sobrellevar inseguridades o deficiencias de autoestima.
- Rivalidad: se suele dar sobre todo en contextos deportivos o de competición, donde el fallo del otro ayuda a mejorar tu situación propia.
La psicología analiza este comportamiento y lo toma como algo normal, mientras no exista un deseo activo de hacer daño, sentir satisfacción o alivio.
Diferencia entre Schadenfreude y envidia
Los conceptos son tan parecidos que son fáciles de confundir. Por un lado, la envidia es un sentimiento de carencia, donde sufres porque la otra persona tiene algo que no tienes. El Schadenfreude es una emoción de satisfacción; disfrutas porque el otro ha perdido algo.
El cerebro no procesa de la misma manera ambas emociones. La envidia activa zonas de dolor emocional, mientras que el mal ajeno activa un sistema de recompensa que genera dopamina.
Perfiles más propensos a sufrir este fenómeno
- Personas con baja autoestima: al no sentirte seguro de ti mismo, ver a alguien con éxito fallar hace que sientas que esa persona está a tu nivel y alivia esa presión de compararse.
- Personas con envidia crónica: la envidia es un combustible muy peligroso. Cuando envidias a alguien y fracasa, ese sentimiento doloroso desaparece, transformándose en placer.
- La Tríada Oscura: existen niveles más extremos donde se vinculan rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Estas personas ven el sufrimiento de otros como una ventaja personal.
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