Raquel Mesa: «Los síntomas de la vejiga hiperactiva se atribuyen al envejecimiento o al posparto»
"Puede condicionar de forma importante la vida social, laboral, emocional y sexual del paciente"
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Más de cinco millones de personas en España viven con vejiga hiperactiva, un trastorno que provoca urgencia urinaria, aumento de la frecuencia miccional e incluso episodios de incontinencia. A pesar de su elevada prevalencia y del impacto que puede tener en la calidad de vida, sigue siendo una patología poco visible y con importantes tasas de abandono del tratamiento.
En este contexto surge claVHes, el primer consenso nacional multidisciplinar para mejorar la adherencia terapéutica en vejiga hiperactiva, una iniciativa impulsada por Pierre Fabre con la colaboración del Observatorio de la Adherencia al Tratamiento (OAT) y la participación de sociedades científicas, profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes y representantes de la administración sanitaria.
Para analizar los retos que plantea esta patología y las claves para mejorar su manejo, OKSALUD ha entrevistado a Raquel Mesa Expósito, portavoz de la Dirección General de Programas Asistenciales del Servicio de Uso Racional del Medicamento y Control de la Prestación del Servicio Canario de Salud.
PREGUNTA.- En España más de cinco millones de personas viven con vejiga hiperactiva. ¿Por qué sigue siendo una patología tan infradiagnosticada y poco visibilizada?
RESPUESTA.- Se debe a que muchas personas siguen normalizando sus síntomas y los atribuyen al envejecimiento o al posparto, cuando en realidad no deberían asumirse como algo inevitable. A ello se suman la vergüenza, el estigma y una concienciación todavía limitada, tanto social como sanitaria, sobre el verdadero impacto que la vejiga hiperactiva tiene en la calidad de vida.
Además, tal y como se subraya en el consenso claVHes, persisten barreras asistenciales, como la sobrecarga en atención primaria y la necesidad de mejorar la detección precoz y la continuidad asistencial.
P.- Uno de los principales problemas es el abandono del tratamiento: hasta el 85% de los pacientes lo deja durante el primer año. ¿Cuáles son las principales causas de esta baja adherencia?
R.- La baja adherencia terapéutica responde a varios factores, aunque hay dos especialmente relevantes: la falta de eficacia percibida por el paciente y los efectos adversos. En muchos casos, el paciente inicia el tratamiento con expectativas elevadas y, si la mejoría no llega en el plazo esperado o aparecen molestias, acaba abandonándolo. También influyen la polimedicación, la reticencia a mantener tratamientos crónicos y la priorización de otras comorbilidades. A ello se añade una información insuficiente sobre los objetivos terapéuticos y el tiempo necesario para valorar adecuadamente la respuesta.
P.- Desde el consenso claVHes se busca mejorar la adherencia terapéutica. ¿Qué medidas o recomendaciones concretas plantea esta iniciativa para lograrlo?
R.- El consenso claVHes plantea que mejorar la adherencia terapéutica exige un abordaje más estructurado, coordinado y centrado en el paciente. Entre sus principales recomendaciones destacan ofrecer una información más clara y detallada sobre la enfermedad y el tratamiento, ajustar mejor las expectativas desde el inicio, reforzar el seguimiento y monitorizar de forma sistemática tanto la adherencia como la tolerabilidad.
También propone implicar más al paciente en la toma de decisiones, conciliar la medicación, involucrar a enfermería y a farmacia comunitaria en el seguimiento, y avanzar hacia protocolos compartidos entre atención primaria y hospitalaria que reduzcan la variabilidad y mejoren la continuidad asistencial. Además, subraya el valor de las herramientas digitales para facilitar una comunicación más bidireccional entre profesionales y mejorar el seguimiento del paciente a lo largo del tiempo.
P.- ¿Cómo afecta la vejiga hiperactiva a la calidad de vida de los pacientes y por qué es importante abordarla de forma temprana?
R.- Afecta mucho más de lo que a veces se piensa. No solo altera la frecuencia urinaria o el descanso nocturno, sino que condiciona de forma importante la vida social, laboral, emocional y sexual del paciente. Puede generar ansiedad, miedo a los escapes, aislamiento y una pérdida progresiva de calidad de vida.
Además, cuando se asocia a incontinencia urinaria, su impacto es aún mayor y puede relacionarse con trastornos del sueño, depresión, disminución de la libido e incluso un mayor riesgo de caídas y fracturas en determinados pacientes. Abordarla de forma temprana es clave para evitar que el paciente se resigne, cronifique el problema o abandone la búsqueda de soluciones, además de mejorar antes el control de los síntomas y de favorecer la adherencia al tratamiento.
P.- ¿Qué mensaje traslada a las personas que sufren síntomas de vejiga hiperactiva pero que no consultan con un profesional sanitario o abandonan el tratamiento?
R.- Lo primero que les diría es que no normalicen los síntomas ni se resignen a convivir con ellos. La vejiga hiperactiva puede tener un impacto muy importante en la calidad de vida, pero existen opciones terapéuticas y estrategias de manejo que deben individualizarse en función de cada paciente.
Por eso es fundamental consultar con un profesional sanitario: no solo para confirmar el diagnóstico, sino también para valorar la alternativa más adecuada en cada caso. Y si un tratamiento no funciona como se esperaba o produce efectos adversos, eso no significa que no haya solución, sino que puede ser necesario reevaluar el abordaje, ajustar las expectativas o valorar otras alternativas.