CEO y fundador de Lonvital

Christian Ganriel: «Una microbiota desequilibrada puede dificultar la pérdida de peso»

"Muchas veces, el primer paso para empezar a perder peso no está en la cocina, sino en la cama: mejorar la higiene del sueño"

microbiota
Christian Ganriel.

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Recuperar la figura tras las vacaciones no debería ser sinónimo de sufrimiento. Así lo defiende Christian Ganriel, CEO y fundador de Lonvital, que propone abandonar las dietas extremas y centrarse en un enfoque global de la salud. «Cuidarse no es castigarse», asegura, subrayando que un peso saludable no se mide sólo por la báscula, sino por el bienestar, la energía y la calidad de vida.

Ganriel explica que factores como la microbiota intestinal, la gestión del estrés y la higiene del sueño son claves para lograr cambios reales y duraderos. «Sin trabajar estas piezas, es muy difícil alcanzar resultados sostenibles» afirma. Dormir bien regula hormonas como la grelina y la leptina, mientras que reducir el estrés evita la acumulación de grasa abdominal.

La personalización, apoyada en la tecnología, marca la diferencia: apps y dispositivos permiten conocer a fondo la rutina de cada persona y adaptar las recomendaciones con precisión. «El objetivo no es volver al peso anterior, sino ganar salud y equilibrio», concluye en esta entrevista a OKSALUD.

PREGUNTA.- ¿Qué es hoy un peso saludable?

RESPUESTA.- Hoy hablamos de peso saludable no como un número exacto en la báscula, sino como un equilibrio. Es aquel que permite a la persona sentirse bien, tener energía, mantener sus parámetros metabólicos en orden y disfrutar de calidad de vida. No se trata de alcanzar un ideal estético, sino de llegar a un punto en el que el cuerpo funciona correctamente y el paciente puede sostenerlo sin sacrificios extremos.

P.- ¿Por qué ya no sirven las dietas extremas?

R.- Porque el cuerpo no está diseñado para vivir en castigo. Las dietas extremas generan pérdidas rápidas de peso, pero casi siempre van acompañadas de efecto rebote, frustración y problemas de salud. Hoy sabemos que no se trata de comer menos durante un tiempo, sino de aprender a relacionarse mejor con la comida, adaptar las rutinas a la vida de cada persona y trabajar los factores que influyen en el peso, desde el descanso hasta la gestión del estrés.

P.- ¿Cómo influyen microbiota y estrés en el peso?

R.- La microbiota intestinal está cada vez más reconocida como un ‘órgano’ que regula el metabolismo. Una microbiota desequilibrada puede dificultar la pérdida de peso e incluso favorecer la inflamación y la resistencia a la insulina. Al mismo tiempo, el estrés sostenido altera hormonas como el cortisol, que aumentan el apetito y facilitan la acumulación de grasa abdominal. Por eso, sin trabajar estas dos piezas —microbiota y manejo del estrés—, es muy difícil lograr cambios reales y duraderos.

P.- ¿Dormir bien ayuda a controlar el peso?

R.- Dormir lo suficiente y con calidad es fundamental. Cuando dormimos poco, el cuerpo produce más grelina (hormona del hambre) y menos leptina (hormona de saciedad). Además, el cansancio hace que la persona tenga menos energía para moverse y peor control de los impulsos alimentarios. Muchas veces, el primer paso para empezar a perder peso no está en la cocina, sino en la cama: mejorar la higiene del sueño.

P.- ¿Por qué algunas dietas no funcionan a largo plazo?

R.- Porque se enfocan en prohibiciones y en soluciones temporales, en lugar de construir hábitos. Una dieta puede bajar unos kilos al principio, pero si no hay cambios reales en la forma de comer, en la actividad física, en el descanso o en la gestión emocional, esos kilos vuelven. El éxito no está en la dieta perfecta, sino en el acompañamiento y la personalización.

P.- ¿Qué aporta la tecnología a la salud personalizada?

R.- Hoy la tecnología nos permite conocer al detalle cómo vive cada persona: su actividad diaria, sus horas de sueño, su frecuencia cardiaca, su evolución de peso… Con los dispositivos y las apps, los profesionales podemos personalizar al máximo las recomendaciones y el paciente puede ver sus progresos en tiempo real. Eso aumenta la motivación y, sobre todo, la adherencia, porque convierte el tratamiento en algo práctico y
medible.

P.- ¿Cómo dejar de obsesionarse con la báscula?

R.- Entendiendo que el peso es sólo un dato más. Importa, sí, pero no lo es todo. Hay personas que apenas cambian de peso y, sin embargo, mejoran su composición corporal, reducen grasa, ganan masa muscular y aumentan energía. Mirar solo la báscula genera ansiedad. Lo importante es enfocarse en los hábitos, en cómo uno se siente y en la mejora de parámetros de salud. El peso al final acaba siendo una consecuencia, no la meta en sí misma.

P.- ¿Su lema sería ‘Recuperar la figura sin castigos? ¿Cómo volver a cuidarnos tras las vacaciones sin obsesionarnos con los kilos de más?

R.- Sí, hay que recuperar la figura sin castigos después de las vacaciones. En este momento mucha gente se siente culpable por haber ganado unos kilos. El mensaje clave es que cuidarse no es castigarse. Se trata de retomar rutinas saludables poco a poco, sin exigencias imposibles y con un enfoque integral. El objetivo no es ‘volver al peso anterior’, sino ganar salud y equilibrio. Cuando el tratamiento es sostenible, los resultados llegan y se mantienen.

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