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De la selectividad al quirófano: así se forma un médico en España

El grado en Medicina en España dura seis años y combina contenidos teóricos con prácticas clínicas progresivas en hospitales y centros de salud

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Imagen de los MIR del Virgen del Rocío de 2025.
Diego Buenosvinos

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La formación médica en España es un proceso largo, exigente y central para garantizar el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud. Este recorrido académico y profesional combina una titulación universitaria de seis años, prácticas clínicas intensivas, y una fase posterior de especialización bajo el sistema MIR (Médico Interno Residente), que condiciona en gran medida las oportunidades profesionales de los futuros médicos.

El camino comienza con el acceso al grado en Medicina, una de las carreras más demandadas y competitivas del sistema universitario español. Las plazas en universidades públicas están limitadas y reguladas por un numerus clausus que restringe el número de matriculaciones anuales. En 2025-2026, el Gobierno ha destinado 26,7 millones de euros para financiar 1.783 nuevas plazas en universidades públicas, una medida que busca responder a la demanda y paliar el déficit de profesionales médicos en el sistema sanitario.

El grado en Medicina en España dura seis años (más cuatro o cinco años de especialización MIR) y combina contenidos teóricos con prácticas clínicas progresivas en hospitales y centros de salud. En los últimos años, ha surgido también un debate sobre la inclusión de nuevas competencias, como la integración de la inteligencia artificial en el currículo, aunque actualmente solo un número reducido de universidades ofrece formación específica al respecto, muchas veces como optativa.

Prácticas clínicas y formación pre-MIR

Durante el último año de carrera, los estudiantes realizan prácticas rotatorias en distintos servicios hospitalarios y centros sanitarios, donde se enfrentan a situaciones reales bajo supervisión. Este periodo es considerado crucial para consolidar habilidades clínicas, aprender de profesionales seniors y aplicar conocimientos teóricos al cuidado de pacientes. Sin embargo, expertos y representantes estudiantiles señalan que el aumento del número de estudiantes puede dificultar la calidad de las prácticas cuando hay demasiados alumnos por tutor, sobre todo en servicios como cirugía o atención primaria.

El examen MIR y la especialización médica

Tras completar la licenciatura, los graduados aspiran a acceder a la formación sanitaria especializada a través del examen de Médico Interno Residente (MIR). Este examen, que para 2026 está programado para el 24 de enero, es una prueba nacional tipo test de 200 preguntas que evalúa conocimientos clínicos y razonamiento médico.

La convocatoria de 2026 ofrece 12.366 plazas de Formación Sanitaria Especializada (FSE) entre todas las disciplinas, incluyendo Medicina, lo que representa un aumento respecto a años anteriores y a la media de la última década.

El MIR es una etapa clave porque asigna plazas en hospitales y centros de salud para la formación como especialista, un requisito indispensable para ejercer con titulación oficial en la mayoría de especialidades médicas en España. Esta nueva formación eleva hasta los diez y once años la formación total del médico.

Evaluación de la formación y desafíos actuales

Aunque España posee uno de los sistemas de formación médica más estructurados de Europa, existen debates sobre su eficacia. Por un lado, el aumento de plazas y facultades de Medicina busca responder a la demanda de profesionales y a las jubilaciones masivas previstas en las próximas décadas. Según informes, se proyecta la apertura de nuevas facultades en La Rioja, Burgos, León y Teruel en el curso 2026-2027, así como expansiones en centros ya existentes, lo que duplicará la capacidad formativa en sólo veinte años.

No obstante, algunas voces expertas advierten que la proliferación de facultades puede no estar asociada a una adecuada planificación de plazas MIR ni a la capacidad real de los hospitales para absorber y formar a los futuros residentes. La consecución de un título universitario no garantiza automáticamente una plaza de especialización, y una oferta MIR insuficiente puede generar «cuellos de botella» que retrasen la entrada al mercado laboral o incluso empujen a algunos profesionales a emigrar.

Además, la Organización Médica Colegial (OMC) y otros colectivos piden mejor planificación territorial y por especialidades, ya que existen desequilibrios entre comunidades autónomas y áreas con mayor necesidad de médicos, especialmente en Atención Primaria y zonas rurales.

Necesidad de médicos y perspectivas de futuro

España se enfrenta a un desafío demográfico en su plantilla médica: una proporción significativa de profesionales está próxima a la jubilación y la demanda de atención sanitaria continúa aumentando con una población envejecida. Las políticas públicas han destinado recursos para ampliar plazas universitarias y de residencia con el propósito de garantizar la continuidad y calidad del sistema sanitario público.

Sin embargo, el crecimiento de graduados médicos plantea otro reto: asegurar condiciones laborales atractivas, estabilidad y oportunidades profesionales para retener a los recién formados dentro del sistema sanitario español y evitar la fuga de talentos.

La formación médica en España es un proceso exigente y estructurado que combina un riguroso grado universitario, prácticas clínicas reales y una fase de especialización competitiva mediante el MIR. Las recientes políticas de expansión educativa buscan responder a la necesidad de profesionales, pero los expertos advierten que sin una planificación integrada que vincule facultades, plazas MIR y capacidades hospitalarias, el sistema podría tensionarse.

La revolución de los simuladores

Los maniquíes de alta sensibilidad y las salas de simulación están revolucionando las prácticas en Medicina. «Son una ayuda súper importante», reconoce el decano de Medicina de la Miguel Hernández de Elche, que considera que tanto las privadas como las públicas apuestan por ello.

Universidades públicas como la de Granada, la de A Coruña, la Autónoma de Madrid o la Miguel Hernández en Alicante disponen de grandes centros de simulación, que ya están en hospitales como La Fe de Valencia o Valdecilla de Santander.

El Hospital Virtual Valdecilla es, de hecho, pionero en Europa. El director médico del centro hospitalario Valdecilla, Ramón Herrería, destaca  los beneficios que tiene la simulación en la formación de residentes porque con estas técnicas «el error supone una oportunidad pedagógica».

«El residente, antes de pasar a la acción y a la práctica clínica, puede experimentar con actores, con simulación en 3 D, con robots. Eso hace que gane mucha más confianza, tiene más destreza técnica», señala.

Y lo contrapone con el modelo formativo de hace décadas: «en mi época, tenías que hacer o muchas guardias o tener mucha suerte en ellas para encontrar casos de situaciones críticas, que es para lo que todos los profesionales del hospital tenemos que estar preparados».

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