CAPTURA DE NICOLÁS MADURO

El audio que inculpa a Maduro: un narco confiesa haber traficado con 1,2 toneladas de coca desde Venezuela

La Guardia Civil captó en un hotel de Madrid a Robert Dawes, el mayor narco británico

Dawes reconoció que el histórico alijo interceptado en París en 2013 era suyo

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OKDIARIO ha accedido al audio captado en septiembre de 2015 que revela cómo Robert Dawes, el mayor narcotraficante del Reino Unido, se jactaba ante sus socios de haber orquestado el mayor alijo de cocaína interceptado en el aeropuerto Charles de Gaulle de París: 1,2 toneladas procedentes de Venezuela.

«Es el más grande que han tenido», presume el narcotraficante. «¿Y eso era tuyo?», le pregunta su interlocutor, otro narcotraficante. «Sí, [la cocaína era] de Venezuela. El más grande que han hecho en Charles de Gaulle», se escucha decir a Dawes en la grabación obtenida mediante dispositivos de escucha colocados estratégicamente en un lujoso hotel madrileño. El británico, considerado por las autoridades españolas como «el Pablo Escobar de Europa», no imaginaba que aquellas palabras sellarían su destino.

Figura en la acusación contra Maduro

Este envío de cocaína desde Venezuela aparece documentado en el escrito de acusación (indictment) presentado por el Distrito Sur de Nueva York contra Nicolás Maduro. El documento judicial describe una supuesta conspiración criminal que se habría extendido desde 1999 hasta 2025 para favorecer al llamado Cártel de los Soles, una organización de narcotráfico dirigida desde las más altas esferas del régimen de Venezuela.

Robert Dawes al ser detenido por la Guardia Civil en Costa del Sol.

Según el indictment estadounidense, en septiembre de 2013, apenas unos meses después de que Maduro accediera a la presidencia venezolana, funcionarios del régimen enviaron aproximadamente 1,2 toneladas de cocaína en un vuelo comercial desde el aeropuerto de Maiquetía hasta el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Las autoridades francesas incautaron la cocaína.

Las 32 maletas viajaban en la bodega del avión y habían sido facturadas a nombre de otros tantos pasajeros de ese vuelo, sin que estos lo supieran. Fue el mayor golpe al narcotráfico en la historia del aeropuerto parisino.

Maduro convocó una reunión tras la incautación

Tras la incautación, según consta en la acusación judicial estadounidense, Nicolás Maduro convocó una reunión con, entre otros, Diosdado Cabello y el entonces jefe del servicio de inteligencia venezolano, Hugo El Pollo Carvajal. Durante el encuentro, el dictador venezolano les recriminó que no deberían haber utilizado el Aeropuerto de Maiquetía para el narcotráfico después de la incautación de 2006 en México [5,5 toneladas de droga procedente de Venezuela] y que en su lugar deberían usar otras rutas y ubicaciones bien establecidas para despachar cocaína.

Poco después, Maduro y otros autorizaron la detención de ciertos funcionarios militares venezolanos en un esfuerzo por desviar el escrutinio público y policial lejos de su participación en el envío y su encubrimiento.

La confesión de Robert Dawes en Madrid, dos años después de la incautación, conecta directamente al mayor narcotraficante británico con este cargamento orquestado desde el entorno presidencial de Venezuela, tal y como sostiene la justicia estadounidense.

Una década tras la pista del zar británico

Robert Dawes, conocido como «el señor de la droga», lideraba la organización criminal más importante de Europa. La Guardia Civil le pisaba los talones desde 2007, como también le seguían los pasos otras policías europeas. Era responsable de la entrada de cocaína a países de la UE procedente de Sudamérica y de heroína desde Turquía y Afganistán al Reino Unido.

No fue fácil conseguir las pruebas para su detención en la Costa del Sol, donde se había instalado. Investigadores de la UCO (Unidad Central Operativa) explican que Dawes utilizaba una BlackBerry con PGP, es decir, un teléfono móvil con un sofisticado sistema de encriptación que puede llegar a costar 6.000 euros.

El narcotraficante sólo hablaba con quien tuviera un teléfono igual. Por eso, y aunque se «pinchaban» sus conversaciones, era imposible transcribirlas y, por tanto, presentar algo contundente al juez. Más de cien teléfonos PGP de este tipo encontraron los agentes en una tienda de colchones que la red usaba como tapadera.

La trampa en hoteles de Madrid

Aunque la Guardia Civil proseguía las investigaciones, no conseguía pruebas suficientes para presentar al juez. Entonces decidió poner micrófonos en tres cafeterías de otros tantos hoteles de Madrid, donde Dawes se citaba con los narcos sudamericanos. Eran estancias muy cortas. El británico se desplazaba desde la provincia de Málaga a la capital y se volvía en el mismo día.

Finalmente, en septiembre de 2015, en una de las conversaciones grabadas, el zar de la droga ofreció todo lujo de detalles a su interlocutor sobre cómo actuaba y reconoció que el alijo del aeropuerto de Charles de Gaulle «era suyo» y procedía de Venezuela. Una conversación «brutal», en palabras de los investigadores, que se pudo poner sobre la mesa del juez para poner fin, junto con la Policía Judicial Francesa y la Agencia Británica contra el Crimen, a la larga «carrera» delictiva de Dawes.

Fue en 2015 cuando los agentes del equipo de Huidos de la Justicia de la UCO le arrestaron en la Costa del Sol. Sin embargo, un juez le dejó después en libertad porque quien había declarado contra él recibió una paliza en la cárcel y ya no quiso «cantar». Lo peor, recuerdan los investigadores, es que en el juzgado le entregaron los ordenadores que le incautaron, sin que diera tiempo a analizar la información que contenían.

De Dubái a prisión: 22 años de cárcel

Robert Dawes llevaba años metiendo droga en Europa, pero era consciente de la presión policial —la Guardia Civil ya había detenido a varios de sus hombres— y se trasladó a Dubái, desde donde dirigía su actividad delictiva. España emitió una orden internacional de detención y extradición y en mayo de 2018 fue entregado a nuestro país e ingresó en prisión.

Recientemente, Dawes ha vuelto a los titulares de medios franceses y británicos al ser condenado por un tribunal galo a 22 años de cárcel, una alta pena para lo que es habitual en este tipo de delitos. Todo gracias a un micrófono que la Guardia Civil instaló en una cafetería de un hotel madrileño para culminar casi diez años de investigación.

Tanto en el juicio como después en los medios de comunicación, se ha destacado el papel clave de la Guardia Civil —que un año después también arrestó a Emiel B., el lugarteniente de Dawes— para que el narcotraficante capaz de cruzar el túnel del Canal de la Mancha con coches cargados de droga haya acabado entre rejas.

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