Telefónica: liderazgo europeo y soberanía digital
El presidente de Telefónica, Marc Murtra, ingeniero industrial, es el presidente ejecutivo de la primera transnacional española desde enero del 2025. Llegó a la multinacional española de telecomunicaciones bajo el soporte de una amplia experiencia en la gestión de grandes compañías, la última Indra, ni más ni menos, que además está muy de actualidad por múltiples perchas.
Se ha dicho y escrito de todo a propósito del paso de Marc por aquella enorme empresa y su arribo a Telefónica tras la marcha de Álvarez-Pallete. Lo que realmente interesa a los ciudadanos es que Telefónica funcione, coloque a España a la vanguardia europea en materia de innovación y resulte cada vez más competitiva con mejores servicios. ¿Cómo se llama todo esto? Creo que «gestión». El resto no me interesa.
Lo último conlleva también, of course, inversión y crecimiento. Porque, al final, a través de esas palancas se puede garantizar ser la empresa teleco europea de referencia mundial y, al mismo tiempo, representar por derecho propio un papel institucional dentro del país y en la transnacional política que es y representa la Unión Europea.
Seguí con interés la conferencia de Murtra del pasado lunes en la Cátedra Fundación La Caixa Economía y Sociedad, que se ha especializado con acierto en resultar un espacio de reflexión compartida y debate sobre algunas de las cuestiones básicas de nuestro tiempo, con atención especial a los problemas y retos en los campos económico y empresarial.
De la exposición del presidente se pudieron extraer las conclusiones básicas, como una Telefonica mucho más europea porque su campo de juego es precisamente ese territorio donde España tiene mucho que decir. Venía obligado ha desarrollar y abonarse a eso que hemos convenido en denominar «soberanía digital», de la que se habla mucho –pero se hace poco– en España, París, Berlín y Bruselas. Creo que Marc Murtra ha entendido el papel de la compañía que preside con justeza. Esa soberanía que nadie cuestiona pasa necesariamente por disponer de grandes empresas tecnológicas con escala y capacidad de inversión. Todo el mundo ha entendido que se desinvierte en países que no tiran para apostar por un gigante en la siesta que todavía es el Viejo Continente, sí, pero con un ancestro y capacidades de todos los órdenes envidiable en el resto del planeta.
Y en eso está. Primero pensar; luego actuar sin miramientos y determinación. Esto al día de hoy lo tiene todo el mundo claro cuando se refiere a la Telefónica de Murtra. Tan sólo ha pasado un año.
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