La mano que abre la Cancela del coladero de inmigrantes

Cancela inmigrantes

Resulta altamente sospechoso que la persona que durante siete años se encargó de captar el voto inmigrante desde su puerto de responsable de Políticas Migratorias y del PSOE en el Exterior sea ahora quien, desde su puesto de secretaria de Estado de Migraciones, haya impulsado la regularización masiva y por decreto -al margen del Parlamento- de más de medio millón de inmigrantes. Su nombre es Pilar Cancela y antes de ocupar responsabilidades de alto cargo en la Administración socialista se encargó de pedir abiertamente el voto para el partido de Pedro Sánchez, encabezando campañas para animar a los extranjeros residentes en España a votar en las elecciones municipales o reuniéndose con colectivos de emigrados.

Cancela mantuvo una intensa actividad de promoción de la autodenominada Ley de Memoria Democrática, ofreciendo charlas en las sedes socialistas en el exterior para instruir a los descendientes de exiliados sobre los trámites para adquirir la nacionalidad.

Dicho de otro modo: las sospechas de que la regularización en ciernes es una fórmula para intentar captar votos cobra cuerpo. Y es que se estima que más de un millón de personas han tramitado ya su solicitud en virtud de la también conocida como Ley de Nietos para ser nacionalizadas a través de la red de consulados con que cuenta el Ministerio de Asuntos Exteriores, y otros 1,3 millones han solicitado cita para iniciar el procedimiento.

Estamos hablando de un granero de votos que, entre los regularizados por decreto y los nacionalizados por ser descendientes de los españoles del exilio, superan los 3 millones de personas, una cantidad que alterará de forma sustancial el censo electoral. Que Pilar Cancela sea la responsable de implementar el proceso de regularización masiva impuesto por el Gobierno por la vía del real decreto, esto es, sin control del Congreso, se presta a la sospecha, más aún cuando el nivel de de exigencia en los requisitos es mínimo. Lo dijimos desde el primer día: esto huele a pucherazo

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