España a la venta en la almoneda sanchista

España
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Habrá que tomarse en serio la búsqueda del «gafe» que lleva casi ocho años echando mal de ojo a la vieja y cuarteada nación española para producir el excorcismo.

Aunque en realidad a Pedro Sánchez y sus ministros (¡o lo que sean! tampoco les hacen falta los poderes del averno. Simplemente con poner en práctica su ignorancia, sectarismo y odio a raudales tienen suficiente.

La actual imagen de España resulta patética. Sus gobernantes deambulan como pollos sin cabeza, sin tener cabal idea de que todo aquello que tocan lo convierten en polvo, deuda, pobreza generalizada y detritus. En el exterior todo el mundo toma a chacota al pobre marido de la pentaimputada; nunca habíamos visto desde hace más de medio siglo que los grandes lideres del mundo globalizado se tronchan de risa del primer ministro del Reino de España.

Muchos españoles no se enteran de ello, como ocurría durante la dictadura del general Franco. Antes el régimen tenía a mandaos al frente de la caja tonta, es decir, RTVE. Sánchez ha colocado a un pobre diablo con ínfulas que presume de lo que no debe. De lo único que puede fardar es de que el dinero que nos pertenece a los contribuyentes los distribuye por doquier entre las productoras amigas no vaya a ser que en breve caiga su amo y tenga necesidad de llamar a sus puertas. Tiene suerte el tal «cerilla» de que al frente del PP esté Núñez Feijóo, porque, si fuera otro, hace tiempo que le hubiera denunciado ante los tribunales españoles y europeos, aunque todo se andará.

El anuncio de la regulación de no menos de 900.000 inmigrantes sin papeles será el acabose. Ver esas filas ante los consulados españoles de una pobre gente que ha llegado a España de forma irregular clama al cielo. El efecto llamada es brutal y tengo para mí que es una de los grandes errores cometidos por el autócrata y desnortado Sánchez.

Se pongan como quieran. España se asemeja hoy más a un «estado fallido» que a una democracia occidental con valores democráticos y seguridad jurídica. Esto se ha convertido, primero con Zapatero, luego con Sánchez, en el patio de monipodio por la mañana y en la casa de tócate roque por la tarde.

¡Dios salve a la vieja y cuarteada España!

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