La Policía portuguesa advierte que intervendrá «de forma contundente» contra las acampadas de Lisboa y Oporto si no se van voluntariamente
La izquierda de Portugal copia la acampada de Sol e instala tiendas de campaña en pleno centro de Lisboa y Oporto
La Policía de Seguridad Pública de Portugal (PSP) ha advertido de que intervendrá «de forma contundente» si no se retiran de manera voluntaria las acampadas por grupos radicales de izquierda en Lisboa y Oporto. El portavoz de la institución policial, Sérgio Soares, ha declarado en medios portugueses este lunes, asegurando que las tiendas de campaña instaladas en la Plaza del Rossio y en la Plaza de Dom João I deberán ser retiradas «tarde o temprano». Asimismo, ha asegurado que las vías de comunicación y mediación con los grupos de radicales «se están agotando».
Grupos radicales de izquierda de Portugal han copiado la acampada de la Puerta del Sol y han instalado tiendas de campaña en pleno centro de Lisboa y Oporto para reclamar viviendas asequibles. Los manifestantes han instalado decenas de tiendas en la Plaza del Rossio en Lisboa y en la Plaza de Dom João I de Oporto. Las autoridades advirtieron previamente que las concentraciones no podían prolongarse, pero los radicales han permanecido en ambas plazas y han organizado turnos de vigilancia ante una eventual intervención policial.
El portavoz de la Dirección Nacional de la Policía de Seguridad Pública de Portugal (PSP), Sérgio Soares ha declarado que la intervención policial en las plazas será posible si los radicales no se marchan voluntariamente, asegurando que la manifestación ha «sobrepasado los límites» y que se han agotado todas las vías de comunicación.
Soares asegura que los manifestantes están cometiendo «una serie de irregularidades», como levantar tiendas de campaña de forma ilegal en un lugar público, infringir las leyes sobre la contaminación acústica y han violado las leyes que regulan las manifestaciones.
De la acampada de Sol a Lisboa y Oporto
Las acampadas en Lisboa, como en Oporto, han comenzado después de realizarse una manifestación contra el encarecimiento de la vivienda y el coste de la vida el pasado sábado. En la capital portuguesa se han movilizado al menos 2.500 personas que en «asamblea popular» aprobaron seis reivindicaciones: límites a los alquileres, la retirada de la nueva legislación sobre arrendamientos, el fin de los desalojos y demoliciones sin alternativa habitacional, restricciones a las compras de viviendas por fondos inmobiliarios, más vivienda pública y la recuperación de inmuebles vacíos.
La propuesta de los grupos de extrema izquierda ha apuntado contra el Gobierno de Luís Montenegro, al que los radicales acusan de favorecer a los propietarios y al sector inmobiliario.